dimarts, 26 d’abril del 2016

EN LAS TABERNAS SIEMPRE OLIA A NIEBLA.

Hoy es uno de esos días tan apreciados, son los que al abrir ventanas y postigos te das cuenta de que realmente estamos en este valle de paso. No puede ser que esta grandiosidad que se filtra a través de los cristales, pueda ser un bien terrenal de por vida, de la vida que la Providencia nos concede quizá sí. A menos que uno venda su alma al diablo en un contrato de los de inmovilizar el tiempo. Que no es el caso, pues habiendo negociado hasta el día de hoy, todavía es hora de que haya de pedir  audiencia al hombre de cuernos y cola, que por muy cerca o lejos que viva, no tengo tratos a cerrar con él.



Como iba diciendo, el sol trisca afanado calentando este mundo y el otro, cornamenta y cola este no lleva, pero caramba! de dentro del zurrón saca unos puñados de fuego que lo que no hace demasiado tiempo eran heladas, tormentas o vendavales, hoy son verdes prados de sembrado y pámpanos de vid que a toda prisa se estiran y verdean como almas perseguidas, como si cuando amanece el día, repentinamente tuviera que nacer el atardecer. Quizás exageran demasiado, tampoco es para tanto. El sol sabe lo que se hace y lo que nos conviene. Todo el mundo puede decir la suya, de otro modo no sería justo, pero el sol es como un padre que quiere lo mejor para sus hijos, pero un padre hosco, riguroso y autoritario, de los que cada palabra es una orden para labrar nuestro camino y allanar los juveniles desenfrenos.

En lo alto de la casa, a lo ancho y largo sobresale un trabajado alero que , respetando el espacio de las chimeneas, se alarga, gira, otea la altura y protege el vierteaguas. Se convierte en un fleco de tejas uniformadas y dispuestas por manos artesanas. Cubre la casa, expulsa el agua de lluvia y, siendo amiga como es del sol, no duda en  decirle aquello de hasta aquí hemos llegado. Y si no fuera así, vendrían los gemidos de julio y agosto que, aunque no estoy nunca, reflexiono desde el mar si el calor puede entrar en casa sin haberlo pedido ni mucho menos deseado. Es lugar de encuentro de palomas, ruiseñores, golondrinas o pajaritos. Los más grandes tienen un vozarrón que talmente parecen tener hipo, otros trinan madrugadores y los más pequeños pían como loros, que no cesan. Las reuniones son de lo más concurridas y animadas, incluso me recuerdan las tabernas de hace medio siglo donde no había televisión, pero de palabrería había para el padre y para la madre. Eso sí, con la serenidad y el sabio criterio de los hombres del campo y  del rastrojo, cabales como nadie. En las tabernas había niebla siempre, invierno y verano quemaba la picadura de tabaco, tabaco escondido en la faja y encendido con un rasca dedos. Café, vaso de agua y caliqueño.

Y como iba diciendo, yo resido de día precisamente bajo el techo que no deja pasar el sol y también el auditorio de aves pequeñas y grandes que a golpe de pico van desgranando sus minimizadas penas. De aquí hasta los bajos, donde reside de día mi mujer, hay cuatro tramos de ocho escalones, o sea, dos pisos. Ella también está sola porque los hijos ya hicieron su propio nido hace tiempo. Lava, plancha, cocina, lee o me llama. Delante de la casa está la carretera, afortunadamente poco ajetreada, el cuarto de la plancha y costurero o lo que la mujer quiera, y la cocina, que es muy grande y con amplios ventanales a norte y poniente. Detrás hay una sala muy generosa, algunos la llaman comedor del domingo, donde todo son grandes ventanales para que el sol de invierno sea bienvenido y pueda hacer buenas migas con los chasquidos de la chimenea. El jardín verdea la vista, los rosales enamoran los corazones, y la pérgola cobija las comilonas. Las montañas permanecen, miran y callan.


Y para que cuento yo todo esto? Bueno, no lo sé ahora mismo, por si acaso, faena hecha no ocupa lugar. Este monólogo, porque sólo hablo yo, me irá bien para cumplimentar el artículo de esta semana. Y no es por pereza, son sólo ganas de cháchara. El campanario del monasterio emerge de entre olivos y cipreses, me llega su tintineo al convocar a los monjes en el refectorio. Bajaré antes de que la mujer me llame para comer.

divendres, 22 d’abril del 2016

PERFUMEN CON ROSAS SU VIDA

La semana ya está muy avanzada, posiblemente ya haya dado lo mejor que de ella se podía esperar, al fin y al cabo se trata de una sesión continua en dónde priman mayoritariamente las malas noticias, o las novedades que deprimen, que viene a ser lo mismo. Lo que un buen amigo mío suele detallar siempre que se le pregunta o se le explica cualquier avatar de este nuestro mundo; esto es una mierda, siempre dice. He acabado por darle la razón, esto es una mierda integral, sin que por ello haya que ser necesariamente un derrotista pero, efectivamente, todo huele a cuerno quemado. Ayer lavé el coche como es habitual cada jueves, razón más que justificada para que hoy lluevan finas gotas preñadas de barro y dejen la carrocería hecha unos zorros. La primavera sigue con su ambivalencia y hoy nos hemos despertado con una niebla baja y espesa. La niebla siempre va asociada al enigma, al misterio, la reflexión…y a los accidentes, claro. Conduzco sin prisa, la radio enmudece, la efigie de los árboles podados desfila por la ventanilla inerte, inmóvil, ramas entre humos evanescentes que no dicen buen viaje, ni ten cuidado. Aparecen y se esfuman por el retrovisor, ni tiempo dan para advertir que aparece otra que la sustituye, igual de silenciosa, rígida, muerta de tímida madera deshojada.

Presiono un recodo del volante para que regale música a mis oídos, las turbulencias del exterior hacen enloquecer el dial y el ambiente se preña de extraños ruidos y de interferencias que ponen a los pies de los caballos las emisoras que, pisoteadas y venteadas, revolotean perdidas e ilocalizables, intentando inútilmente sortear la furia de los vientos y la puesta en escena de la blanca y espesa bruma que todo lo cubre, la maldita niebla. El teléfono esconde su pequeña voz metálica sujeto a un cable que a su vez  esconde su cabecita en un oscuro agujero. Finge cargar la batería o su incapacidad para ayudarme? No hay cobertura, qué fatal momento vive el pequeño ingenio, que de ser mi alter ego, mi socorro en la encrucijada, mi voz en el desierto, deviene en un pequeño estuche de música donde la música brilla por su ausencia, y tan solo queda el brillo de un plástico anodino enmarcado por tenues lucecitas mudas.

La niebla, cosida por bancos emergentes, levita como una escalera de colores que cimbrea montaña arriba en un esfuerzo titánico por desaparecer de esta mañana huérfana de sol. La lluvia arrecia y toma posiciones. La carretera deja de ser un surco oscuro y opaco, poco a poco se extiende ante tus ojos como una lengua plateada por el acero líquido que todo lo humedece, todo lo moja. Los insectos maldicen la primavera, creyéndose inmortales, y desfilan inertes en una corriente de la pequeña muerte, cuneta abajo. Siento un sudor extraño y a destiempo, la lluvia golpea la carrocería y salpica de chispas azuladas tus ojos. Los neumáticos en contacto con el agua juguetean a vida o muerte. Ven a lo lejos y tú no, saben que en la próxima curva o quizás en la otra, bailarán al compás de un diabólico vals en donde los pies se contraponen y estalla la apoteosis, el delirio, el fin de toda melodía. No corras, no desafíes los elementos, teme del agua y sus piruetas. Piensa en los que te esperan.


Llegado a mi destino en una mañana con niebla ya evaporada, el cielo se ha resquebrajado dando lugar a que el sol, todavía vergonzoso, se cuele por las azules fisuras del vaporoso techo. Si hay sol hay vida, si hay vida late el corazón, si el corazón les sugiere una rociada y perfumada rosa, no lo duden ni un instante, regalen rosas i, créanme, lean, lean siempre un libro.

dimarts, 12 d’abril del 2016

BOHEMIA, AGUAS ABAJO

Hoy he sufrido un bien intencionado ataque de nostalgia, repasaba mis notas de los últimos diez años de viajes en tren, mi tren. He reparado en un destino de 2013 que, por aquel entonces, me hacía una gran ilusión y, para ser franco, sigo sintiendo un cosquilleo en el estómago al recordar la capital de la Bohemia: Praga. Es una ciudad fantástica, de obligada visita. En ella no solo conocerás una ciudad bellísima, de empedradas calles y plazas, monumentos incomparables, puentes de medio quilómetro de largo, tradiciones ancestrales y la mejor cerveza negra del mundo, sino que a través de sus huellas conocerás la historia de un enclave estratégico que deviene del Imperio Austro Húngaro, pasando por la antigua Checoeslovaquia, hasta la actual República Checa.

Praga como casi todas las ciudades provenientes de férreas dictaduras europeas, es una enamorada de la cultura en su sentido más literal y amplio. Son legión los niños que a los cuatro o cinco años ya atesoran unos conocimientos musicales que se hacen patentes en conciertos al aire libre de violín y piano. Disciplinas como el dibujo, la pintura o la música son impartidas en cualquier centro docente. Y los músicos urbanos, que los hay a cientos, se expanden en grupos por la parte antigua de la ciudad o del puente Carlos, con un denominador común: sus conciertos callejeros, al amparo de cualquier esquina, solo versan sobre Schubert, Mozart, Beethoven y los grandes compositores checos. Es un hecho insólito, su atuendo y figura es tan harapienta como en todas partes, estéticamente están en las antípodas de la belleza de sus interpretaciones. El área metropolitana de Praga es mucho menor que la de Barcelona, y tienen 13 teatros en los que se escenifica ópera con programación continua y a precios populares, no elitistas. Se entiende su sensibilidad y amor por la cultura en mayúsculas.

El impresionante paso del río Moldava por un extremo de la ciudad y la circulación de toscos tranvías marcan una característica imborrable de la ciudad. Las nuevas generaciones ya solo conocen de oídas La Primavera de Praga, período de liberalización política de Praga, que duró desde el 5 de enero de 1968 hasta el 20 de agosto del mismo año, en que las tropas rusas invadieron con sus tanques la ciudad aplastando cualquier intento de libertad. El Moldava es más caudaloso que el Elba, a quien entrega sus aguas en Melnik. "Ma vlast" –mi patria- es un bello poema sinfónico de Bedrich Smetana en el que brotan las aguas del Moldava por el pentagrama de la partitura, así como viejos soplos nacionalistas de Bohemia.



No detallaré el inacabable itinerario de lugares a visitar, ya lo dejé escrito en un anterior artículo del 2013. La describe con diáfana expresión su autor más conocido, Franz Kafka, cuando dice “es una madre posesiva”. Praga es una fusión de la naturaleza y arquitectura, de tradición y modernidad, y de océanos de cerveza también. En Stare Mesto se concentra el núcleo antiguo, zurcido de innumerables callejuelas que albergan la concentración de edificios históricos más fabulosos de Praga, además de tiendas, restaurantes y bares. En el extremo oriental del barrio la plaza de San Wenceslao, “solamente” un quilómetro de larga con una anchura de cincuenta metros.



La Plaza de la Ciudad, también de formidables proporciones, acoge edificios de una descomunal belleza entre los que se encuentran el Ayuntamiento y el siempre abarrotado de gente Reloj Astronómico. En las callejuelas aledañas pueden hacerse con un bonito recuerdo a base de Cristal de Bohemia, más falso que un duro de chocolate. A escasos pasos, un prodigio de la ingeniería medieval y punto de encuentro de millones de turistas: el Puente Carlos, irrenunciable su visita, quinientos metros por diez de ancho. No les hablaré de la cerveza negra, la descubrirán sin duda alguna, pero les haré una recomendación, vayan a casa de sus inventores. Desde 1499 en Ufleku, cerca del río, elaboran la mejor cerveza del mundo, y al atardecer pueden dar cuenta de unas jarras acompañadas de música tirolesa a base de acordeón. De retirada hacia el hotel, sería prudente que no se entretuvieran viendo el discurrir de las embravecidas aguas del Moldava, su vejiga podría traicionarles. Y quien avisa…

dimecres, 6 d’abril del 2016

SEXO A BORDO Y FLIPANDO

Contando con hoy, son cinco los días que llevo encerrado en casa. Una impetuosa y traicionera infección de caballo me tiene amarrado en el dique seco, preciso una reparación rápida y eficaz. Sentirse tocado, enfermo, produce una extraña sensación, parece que el tiempo se detenga, las horas tienen 120 minutos, los movimientos lentos y el cerebro emite una película sin fin plagada de imágenes desconocidas y diálogos perturbadores. Dos días lloviendo sin tregua, pero las cortinas de agua son casi transparentes, delicadas, sin grandes chubascos. Es una buena lluvia, los cereales lo agradecerán y los campos levantarán cabeza para verdear la primavera.

No me reconozco, estoy haciendo cosas insólitas para mí, tampoco tengo mucho donde escoger y, la verdad, mis apetencias se encuentran también algo conculcadas. Además de los periódicos, que son mi principal fuente de alimento, leo las mal llamadas revistas del corazón y miro películas. Mis hijos, conocedores de mi desprecio por la banalidad, han sugerido que dado mi estado semi momificado, apure las posibilidades que ofrece el progreso de la electrónica, desde mi propio ordenador, tablet o teléfono. Y yo sin saberlo. He visto ya seis películas bélicas, muy buenas, y una comedia. No sé qué será de mí, enemigo de televisión y cotilleos inmerso en una barahúnda de pantalla y papel couché.

Morena, alta, de preciosos ojos verdes, esta porteña de sangre libanesa y alma española es, además, un poco bruja”, estas edulcorantes palabras son la presentación que hace Interviu de una tal Samira. Al parecer proviene de programas estilo Gran Hermano, que no sé ni qué es pero me suena, y que ha sido o será primera página del referido semanal. En la entrevista que acompaña el reportaje se desgranan unas manifestaciones que ponen negro sobre blanco acerca de la personalidad de la entrevistada. Por qué se operó? “Me he operado para estar todavía más buena. Es verdad, aunque yo fuera anti cirugía plástica, porque quería estar más buena de lo que ya estaba. Yo siempre dije: tengo carita, tengo culito, me faltan las tetitas. Ahora ya las tengo”. Liga más desde que las tiene? “Reconozcamos que ya las he estrenado y que se han quedado flipando. ¡Y ya tendré tiempo de estrenarlas más! Resulta obvio aceptar que Samira es alguien que sabe lo que quiere y que no se anda con menudencias para lograr sus objetivos. Tengo que reconocer que aunque sin haber visto sus tetas yo también flipo al leer su desnuda mente..


Al parecer las largas horas a bordo del personal de cabina incitan a la imaginación más desenfrenada. En ese frenético ir y devenir de las aeronaves para amortizar sus costos, el personal de cabina harto de la rutina machacona: comandante, altitud, presión, chalecos, mareos, etc, se les ha ocurrido la manera de dulcificar las largas horas de suspensión en las alturas. Son como niños, de la imaginación hacen sus castillos en el aire. Cuando aparecen con el carrito de las bebidas o artículos a la venta, aprovechan para esquilmar  algún eurito al devolver el cambio al pasajero que no suele comprobar la exactitud de la operación. Estas pequeñas argucias suponen en el caso de Alemania unos quinientos euros al año y ciento cincuenta en España, según un informe de Jetcost. Pero atención al dato, un 21% de la tripulación admiten haber tenido relaciones sexuales con algún compañero de vuelo, y un 14% reconoce haber tenido relaciones sexuales con algún miembro del pasaje. No es de extrañar que todos estos miembros de la tripulación estén encantados con las temibles turbulencias, a nadie le amargan unos cuantos saltos imprevistos. Por lógicas razones de espacio hemos de suponer que estos siderales polvos deben tener lugar en el baño, lo que ignoro es si serán haciendo el misionero en el lavabo o practicando la vertical encima del inodoro. No lo sé, no me veo en ese trance. De ser en la cabina de mando sería ya como para tirar de la cadena. Ding-dong, en diez minutos aterrizamos en Ámsterdam, si es que el copiloto ya se ha fundido a Conchita. Y yo reponiéndome en la cama! Ya sé algo más de aeronáutica.


dijous, 31 de març del 2016

QUÍTATE TÚ QUE ME PONGO YO

Ahora me doy cuenta de lo equivocado que estaba. Todavía recuerdo las palabras de mi suegro que siempre me decía “hazte diputado Pepe o al menos alcalde”. He estado paseándome por los entresijos del Congreso de los Diputados español, y las conclusiones son muy reconfortantes y alientan mi arrepentimiento por no haber seguido la carrera política. Si bien es verdad que nunca me he visto capacitado para participar en mítines más allá de ejercer de figurante o de sujetar una bandera con los dientes. Mal hecho, si partimos de la base que la vida ya es un mitin continuo.

En las pasadas elecciones del 20/D el tranquilo hemiciclo sufrió una movida que sacudió los culos de 64 Señorías que fueron “cesados” por la fuerza de las urnas, pasando a engrosar las filas de “parados” españoles. Para tal circunstancia el reglamento del Congreso ya tiene previsto un régimen de indemnizaciones compensatorias de 2813 euros al mes por cada año “trabajado” con un máximo de 24 mensualidades. Así por ejemplo la Sra. Ana Mato se llevará a su hucha nada menos que 53.400€, lo mismo que un buen puñado de diputados que ya ni se acuerdan del día que fueron acreditados. Lo otorga el Congreso “a todos aquellos que, al término del mandato, no consiguen otro puesto de trabajo”. Se me rompe el corazón.

Cuando uno se presenta de novato y dice aquello de “Hola muy buenas, soy diputado electo”, todo son efusiones, abrazos y alguna que otra puñalada trapera. El caso es que una vez incorporado a la fila se le enumeran todos sus derechos, dejando para mejor ocasión las obligaciones, siendo esta relación el menú de obligado cumplimiento e irrenunciable: Un iPhone, un iPad, tarjeta anual de 3000€ para taxis, Instalación ADSL en su domicilio residencial, Póliza seguro de accidentes, coche oficial portavoz grupo, dietas 870€ mensuales para residentes en Madrid y de 1823€ todos los demás, 2814€ de sueldo base y lo que caiga, viajar a cualquier destino de la península en Bussines, sin justificar. No me dirán ustedes que no es cosa menuda ser legislador patrio.
Lo de la cafetería ya es otro cantar, teniendo en cuenta que es uno de los ámbitos más visitados, junto con el gimnasio. Menú de dos platos, postre, bebida y café 3’55€, Gin tónic 3’45€, café 0’85€, desayuno completo 2’45€. Hay que tener en cuenta que todas estas importantes partidas están subvencionadas por la Mesa del Congreso. Pero al final, a ver si adivinan ustedes quien paga de verdad?  No es difícil la respuesta, piensen, piensen.



Sus Señorías se dividen en seis grupos, independientemente de los escaños que ocupen, a saber: Oradores, Telefonistas, Literatos, Ligones, Ensoñadores y Baloneros. Los Oradores suelen ser los secretarios generales de cada partido o sus portavoces. Normalmente hablan mal, muy mal, tienen de oradores lo que yo de Guerrero del Antifaz. Los Telefonistas son un nutrido grupo que se pasan las horas mirando el teléfono, no se sabe a ciencia cierta que miran, si bien algunos infiltrados hablan de chistes graciosos y fotos de tías buenas. Los Literatos, como su nombre indica, son diputados a los que no se les escapa ningún periódico deportivo ni opúsculo con gancho. Los Ligones tienden a salir del hemiciclo con frecuencia, con la excusa de flojera de próstata, a fin de que al regreso a su escaño puedan pasar revista a los cruces de piernas de las Señorías señoras. Los Ensoñadores practican full time el arte del ronquido, son tantos que no está mal visto, como mucho “Manolo que te oyen” Y por fin, los Baloneros, también la etiqueta los delata, son los pelotillas de turno que abundan como las setas, y su labor consiste en aplaudir a rabiar o, si es el caso, patear escaños, en defensa del jefe de filas de su partido. Destacan por no saber o no tener ni puta idea de que trata lo que aplauden o vituperan.

No es preciso decir que el común denominador que los hermana a todos, sean del color que sean, es permanecer en la poltrona in sécula seculórum, por los siglos de los siglos. Amén. Por qué no haría yo caso a mi suegro!

dimecres, 23 de març del 2016

SE MUEREN POR NADA

Hay quien se muere por amor, estos son los más idiotas, y los hay que se mueren porque han muerto, pobres. También los hay que se mueren por hacer un  largo viaje, subir a la luna, zamparse una mariscada o tirarse a la vecina del tercero segunda. Hay aspirantes a palmarla por todas partes aunque, eso sí, a la hora de la verdad solo se mueren aquellos a quienes entierran, pobres. Los hay que suspiran por el fin de sus días con tal de que gane la liga el equipo de sus amores, ganen las elecciones los impresentables de su partido político, tener en casa un perro Husky para que lo saque a pasear la madre que lo parió o confiar en la lotería para comprarse un yate de tres pisos y castillo de proa para salir los domingos de agosto a navegar por los chiringuitos de su pueblo. Pero nada, siguen muriendo los que han de morir, pobres, y los otros siguen muriendo con sus sueños, pero de asco, aburrimiento, envidia o con unos cuernos más exultantes que los de un reno finlandés.

Dice Paulo Coelho que “las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios consiguen verlas”. El brasileño tiene más razón que un San Luis: Nos perdemos en majaderías y naderías que transformamos inmediatamente en asuntos candentes por los que podemos llegar a sustituir las palabras por un baño de hostias, como quien no quiere la cosa. La espontanea agresividad es un rasgo inherente a las personas. Sea por un semáforo, un coche que se detiene frente a nosotros o un operario que pretende poner a salvo su inutilidad mediante estúpidas excusas, son sencillas y simples circunstancias que pueden desencadenar alguna puñalada trapera. En el lote se puede incluir la venganza, y no por hechos que nos hayan podido cambiar la vida, ni mucho menos, un aniversario sin felicitación, un descuido involuntario o un despido más que justificado, puede originar el patético…te vas a acordar de mí. Confucio, que no se confundía, ya dijo que “antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas”.



Tengo un amigo que anda despechado y abatido, es joven, apasionado y afronta sus objetivos o deseos a tumba abierta, sin dilaciones ni subterfugios, con el corazón en la boca. Tiene una novia hace seis meses y ahora ha descubierto que está casada, de esas casadas inquietas que tanto abundan. Estaba dispuesto a compartir novia con el marido, porque su amor por ella es a prueba de bala. Pero la estocada ha sido definitiva, ella no se la pega con su marido, sino con un fulano que parece ser amigo de la infancia. Mi amigo está tan desorientado y crispado, que no descarto que pueda llegar a hacer un disparate. Es joven y va de buena fe, aun admitiendo que le han diagnosticado dos protuberancias óseas en la frente. Tiene nobles sentimientos y no acaba de entender ciertas cosas. Yo le recomiendo, intentando no herirle, que se olvide de todo, que no tiene una segunda oportunidad, sino cientos a su edad. La vida te da sorpresas y sorpresas te da la vida. Casi todo se rige por normas, códigos, leyes, recomendaciones, consejos y costumbres, pero al final, no muy al final, todo el mundo hace lo que le sale de la entrepierna, lo que más seduce sus deseos.

Valga como ejemplo los casorios de hoy en día. Te dicen que el dos de mayo se casan Manolito y Maribel, habrá que preguntarles en dónde tienen la lista de bodas, hoy casi extinguida, o meditar cuanta pasta pondrás en el sobre. Llega el día, te vistes como para ir a comer fideos, ves la basílica o ermita y te quedas pasmado, criticas el ágape de pescado congelado, sonríes cuando te cortan una mierda de trocito de corbata, hoy en desuso, y aguantas el coñazo de un tío que es rapsoda y toca la guitarra. Se hace el silencio cuando las abuelas ya llevan una cogorza para comunicar que los novios saldrán de madrugada para culminar un viaje a Cancún, y por qué coño a Cancún, y es entonces cuando uno piensa en el sobre que ya no tiene.


Lo peor viene a la vuelta del viaje. Te llaman los padres del novio o de la novia, para comunicarte que ya se han separado, que fue un noviazgo precipitado, quizá un error, no se conocían lo suficiente y han afrontado el dilema con sensatez. Uno cuelga el teléfono mirándose las zapatillas, se acuerda de la madre que parió a los desposados y reclama a gritos que le devuelvan la pasta del puñetero sobre. Créanme, todo es un coñazo, no se enfaden. 

dimecres, 16 de març del 2016

LEGIONES DE IMBÉCILES

Pues que hay dos clases de gente: los que van a alguna parte y los que no van a ninguna parte. Eso sí que es cierto. Aunque la frase está dicha dentro del contexto de una gran película, es evidente que para generalizar no es válida. Las diferencias de criterio y  opinión son casi tan variadas como personas hay en este planeta. Si como sugiere el protagonista de la escena se trata de evidenciar que hay personas arriesgadas y otras de más pacientes y conformistas, pues es cierto. Los primeros tienen más posibilidades de triunfar –o estrellarse- y las otras vivirán sin tantos sobresaltos pero quedarán estancadas. Y somos lo que hemos vivido.

Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros. Es la voz del hartazgo en boca de un ex presidente de gobierno español. La insoslayable política española ha tocado fondo en virtud a décadas de mayorías absolutas de los llamados dos partidos mayoritarios españoles, dando como resultado una democracia de baja calidad -eufemismo-. Un hombre honesto no puede sentir placer en ejercer el poder sobre sus conciudadanos. Si por arte de magia se pudieran llevar a los tribunales a todos los políticos de los últimos treinta años manchados por la sombra de la duda o la pésima gestión, nos quedaríamos todos en el hospicio para huérfanos de gobernantes. El lenguaje político no está interesado en la verdad, sino en el poder y su mantenimiento. Son españoles los que no pueden ser otra cosa, otra cita de un ex presidente. En fin, Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir. Una de las citas más jocosas que he oído en mi vida por ser de quien es.

La pregunta nunca es indiscreta, siempre lo es la respuesta, Puede ser, pero es que  hay cada pregunta que merece bastonazos por impertinente, interesada o con doble intención. Hay mucha gente perdida, desorientada, que deambula por senderos que no llevan a ninguna parte y se nutren de la crítica, la envidia, el egoísmo. Los que al chafarderio y el cotilleo le llaman curiosidad. No hay viento favorable para quien no sabe adónde va. Pocos ven lo que somos y, en cambio, todos ven lo que aparentamos. Luego están los de siempre, los perennes, los de no me he dado cuenta, se me ha olvidado, creo que te lo dije, no recuerdo haberlo comentado…colgados del árbol que solo da frutos de confusión, de malentendidos, que no son otra cosa sino una falta de convicciones, de concreciones, son balanceos en la duplicidad en la que se mueven y que manipulan según convenga. El primer paso indispensable para conseguir las cosas que quieres de la vida es este: decide lo que quieres.

Gregorio Morán es además de un gran escritor alguien que no se anda con chiquitas a la hora de pronunciarse sobre alguna cuestión que no le encaja: Las redes sociales conceden el derecho a la palabra a legiones de imbéciles que antes se expresaban solo en el bar después de beber un vino. Hombre, Gregorio, vamos a conceder el beneficio de la duda al menos a millones de personas que participan de buena fe y con tan solo la apetencia de ocupar un tiempo que para ellos es muerto o apuran la posibilidad de engañar a la soledad. Sin menoscabo de esa legión de imbéciles que siguen y seguirán presentes en todos los órdenes de la vida. Los hay que ya no corremos para llegar a ningún sitio, sino para no quedarnos rezagados.


La vida es corta, si, pero son tantos los tiempos vacíos que no rellenamos, son tantos los pasos que andamos sin un destino claro, sin preguntarnos ningún por qué. Nos convertimos sin darnos cuenta en autómatas vagando por un espacio cerrado y oculto que lleva por nombre soledad. Y a veces, marginación. Quien no ha leído un libro en 70 años, solo habrá vivido su vida. Los que hayan leído libros vivirán cinco mil vidas -Umberto Eco-