dimecres, 16 de març del 2016

LEGIONES DE IMBÉCILES

Pues que hay dos clases de gente: los que van a alguna parte y los que no van a ninguna parte. Eso sí que es cierto. Aunque la frase está dicha dentro del contexto de una gran película, es evidente que para generalizar no es válida. Las diferencias de criterio y  opinión son casi tan variadas como personas hay en este planeta. Si como sugiere el protagonista de la escena se trata de evidenciar que hay personas arriesgadas y otras de más pacientes y conformistas, pues es cierto. Los primeros tienen más posibilidades de triunfar –o estrellarse- y las otras vivirán sin tantos sobresaltos pero quedarán estancadas. Y somos lo que hemos vivido.

Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros. Es la voz del hartazgo en boca de un ex presidente de gobierno español. La insoslayable política española ha tocado fondo en virtud a décadas de mayorías absolutas de los llamados dos partidos mayoritarios españoles, dando como resultado una democracia de baja calidad -eufemismo-. Un hombre honesto no puede sentir placer en ejercer el poder sobre sus conciudadanos. Si por arte de magia se pudieran llevar a los tribunales a todos los políticos de los últimos treinta años manchados por la sombra de la duda o la pésima gestión, nos quedaríamos todos en el hospicio para huérfanos de gobernantes. El lenguaje político no está interesado en la verdad, sino en el poder y su mantenimiento. Son españoles los que no pueden ser otra cosa, otra cita de un ex presidente. En fin, Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir. Una de las citas más jocosas que he oído en mi vida por ser de quien es.

La pregunta nunca es indiscreta, siempre lo es la respuesta, Puede ser, pero es que  hay cada pregunta que merece bastonazos por impertinente, interesada o con doble intención. Hay mucha gente perdida, desorientada, que deambula por senderos que no llevan a ninguna parte y se nutren de la crítica, la envidia, el egoísmo. Los que al chafarderio y el cotilleo le llaman curiosidad. No hay viento favorable para quien no sabe adónde va. Pocos ven lo que somos y, en cambio, todos ven lo que aparentamos. Luego están los de siempre, los perennes, los de no me he dado cuenta, se me ha olvidado, creo que te lo dije, no recuerdo haberlo comentado…colgados del árbol que solo da frutos de confusión, de malentendidos, que no son otra cosa sino una falta de convicciones, de concreciones, son balanceos en la duplicidad en la que se mueven y que manipulan según convenga. El primer paso indispensable para conseguir las cosas que quieres de la vida es este: decide lo que quieres.

Gregorio Morán es además de un gran escritor alguien que no se anda con chiquitas a la hora de pronunciarse sobre alguna cuestión que no le encaja: Las redes sociales conceden el derecho a la palabra a legiones de imbéciles que antes se expresaban solo en el bar después de beber un vino. Hombre, Gregorio, vamos a conceder el beneficio de la duda al menos a millones de personas que participan de buena fe y con tan solo la apetencia de ocupar un tiempo que para ellos es muerto o apuran la posibilidad de engañar a la soledad. Sin menoscabo de esa legión de imbéciles que siguen y seguirán presentes en todos los órdenes de la vida. Los hay que ya no corremos para llegar a ningún sitio, sino para no quedarnos rezagados.


La vida es corta, si, pero son tantos los tiempos vacíos que no rellenamos, son tantos los pasos que andamos sin un destino claro, sin preguntarnos ningún por qué. Nos convertimos sin darnos cuenta en autómatas vagando por un espacio cerrado y oculto que lleva por nombre soledad. Y a veces, marginación. Quien no ha leído un libro en 70 años, solo habrá vivido su vida. Los que hayan leído libros vivirán cinco mil vidas -Umberto Eco-


dimecres, 9 de març del 2016

LOS FOCOS DE ALFREDO JAMES

Alfredo James  ha sido un personaje que ha creado escuela, nunca mejor dicho, en su dilatada vida profesional. No sin claroscuros, como no podía ser de otra manera cuando hablamos de prolongadas y difíciles trayectorias. Nació en el East Harlem, Quens, Nueva York, a los dos años su padre les abandonó a él y su familia y se convirtió en su infancia en un mueble urbano más, vida callejera. Pronto destacó por su afición al teatro hasta el punto de crear una compañía de adolescentes con las que hacían representaciones por los barrios de Brooklyn. Años después empezó a ganarse la vida con múltiples trabajos de ínfima calidad y míseramente remunerados. Ya destacaba su predilección y entusiasmo por las obras de Shakespeare y, al ser rechazado su ingreso en la Actors Estudio, más tarde se unió al Herbert Berghof Studio donde conoció al profesor de actuación Charlie Laughton, quien se transformaría en su mentor y mejor amigo. Ahí permaneció por cuatro años hasta que finalmente pudo entrar a formar parte del prestigioso Actors Estudio, siendo un aventajado alumno del acreditado Lee Strasberg y así engrosar las filas de los grandes actores que se habían sumergido en el famoso “método” de actuación.

A  partir de este momento e impulsado por Strasberg, se inicia una fulgurante carrera que ya no se detendrá hasta nuestros días, en los que a pesar de sus setenta y cinco años sigue exponiéndose a los mortificantes focos de Hollywood y de Broadway. Abandona sus ocasionales trabajos, pierde de vista sus amigos y dura infancia, centrándose en su labor interpretativa, con un primer sueldo de 125 dólares a la semana en 1965. Se archiva el nombre de Alfredo James Pacino Gerardi, había nacido Al Pacino. De ascendencia siciliana y, jugarretas del destino, concretamente de Corleone. Comienzan a llover premios y reconocimientos de toda índole teatral y siendo todavía un desconocido para los grandes prebostes del séptimo arte y tras renuncia de Robert Redford y Warren Beatty, y un historial de tres o cuatro películas sin demasiada historia, Coppola lo selecciona ni más ni menos que para protagonizar la saga de tres películas (1972-1974-1990), de El Padrino, posiblemente la mejor entrega cinematográfica del siglo XX. Y aunque los entresijos de la Academia se inclinan por coronar a Marlon Brando y Robert de Niro, no cabe la menor duda de que la impronta y la magistral actuación de Al no solamente no pasan desapercibidas, sino que  lo reafirman para siempre más como una fulgurante estrella de Hollywood.  No será hasta 1992 en que es restituido el agravio, y se le concede el deseado Oscar por su impagable papel en Esencia de Mujer, interpretando al irascible teniente coronel Frank Slade.

Una vida privada algo tormentosa, con múltiples relaciones sin haberse casado nunca, tres hijos, y quizá por su carácter entre complicado y egocentrista, muy poco dado a la exhibición pública, rasgo que es de agradecer dada la exagerada tendencia de las estrellas consagradas a dar el tostonazo a diestro y siniestro. Se adaptó a sus distintos papeles con tal entrega y perfección que, junto a su histrionismo y sobreactuación llevados al límite, Pacino  creó un estilo, una manera de actuar, un sello de autenticidad que se describe con una sola palabra: Pacino. 50 películas llenan su bagaje. El alcohol quedó definitivamente enterrado allá por los 70. Hoy domina su cielo el temido crepúsculo.



La primera vez que viajé a la inmensa y sorprendente ciudad de Nueva York, y llevado por la curiosidad que me despiertan los personajes de cualquier actividad que despuntan en la sociedad, me acerqué al edificio Dakota, frente a Central Park, para ver de primera mano donde residía Michael Corleone. Me quedé igual, el conserje no soltó palabra, tan solo corroboré que Lauren Bacall, Leonard Bernstein y Roberta Flack, si vivían allí. John Lenon hacía pocos años que lo había dejado, asesinado en la acera. Detrás de la fama y los oropeles se esconden historias, vidas, que, no en todos los casos, pero sí frecuentemente, esconden apasionantes recodos. Tristeza, drama, pasión, constancia, carácter, tesón, fracaso, éxito, dinero, necesidad, desamor, esfuerzo. Desgraciadamente siempre terminan apagándose los focos del estudio.

dimecres, 2 de març del 2016

YES SIR, YES

Las consecuencias de una salida de la UE mediante un referéndum –palabra temida en España-  en  Gran Bretaña, tendrían consecuencias, sin duda. Consecuencias devastadoras para determinados países de la Unión Europea por la transcendencia económica que supondría la desaparición de un gigante, con contribución neta a las arcas de Bruselas, y también para los propios británicos. En concreto, si abandonara la UE no es menor la circunstancia de que el 50% de su comercio se realiza en Europa y que durante los últimos 20 años la parte del león de inversión extranjera directa procede de América del Norte y de Asia como plataforma de entrada en el mayor mercado del mundo. Su contribución a la UE es de 11400 millones de euros.

De otra parte, algo que pone los pelos de punta en Bruselas, sería el efecto dominó que causaría en otros países en los que no acaban de ver con claridad esta permanencia y subordinación  a un escenario legislativo que mengua la soberanía de los estados. Ya veremos, los ingleses comen aparte y sus decisiones son imprevisibles. De momento la población parece estar dividida en dos segmentos muy igualados. En última instancia el referéndum del próximo mes de junio nos sacará de dudas. Es obvio destacar que tanto Escocia como Irlanda les ha faltado tiempo para manifestar que en caso de que Inglaterra se excluya de la UE, ellos solicitaran de inmediato un referéndum para independizarse de la British.

¿Cómo se ven en España todos estos movimientos lejanos pero tan cercanos a la realidad de todos? Sin pretender generalizar creo que aquí hay para todos los gustos. Aparte de Cataluña, Levante y zonas del Norte, donde siempre ha habido una tendencia y buena disposición hacia todo lo europeo, sobretodo en Catalunya, y hablo de historia, cultura, idioma, balanza comercial, arte o turismo, en el resto son tan europeos como yo aficionado a los toros. Aquí también comemos aparte como los de la city, pero por impuntuales, egoístas, envidiosos e ignorantes en proporciones colosales.

No hay más que ver las imágenes retransmitidas por televisión en las que se ven políticos españoles “dialogando” con líderes europeos, para darse cuenta de la importancia que les merecemos, las expresiones que manifiestan y los gestos de complicidad que simulan sentir. Fuera del retorno de la deuda contraída con la UE, que jamás será devuelta, España les importa una verdadera higa. No se pierdan por nada del mundo, para situarse bien situados, los rostros de Donald Tusk o David Cameron haciendo un aparte y concediendo tres minutos a Mariano Rajoy repartiendo sonrisitas y unos sonoros “yes sir..yes”, y les aseguro que el sentimiento de vergüenza ajena, alerta, les puede provocar escozor íntimo. Qué aporta ¡esta gran nación, la más antigua del mundo! a la Comunidad Europea? Nada, a lo sumo peticiones de money.



“Catalunya pide y Extremadura paga”, recuerdan esta letanía? “No voy a permitir que se rompa España, ni pacto fiscal ni privilegios para Cataluña”. Les suenan estas palabras? Pertenecen a José Antonio Monago y Susana Díaz, presidentes de Extremadura y Andalucía. Dos regiones nada europeas que se sepa, subsidiadas permanentemente por la UE y por un trato fiscal español discriminatorio, que penaliza las regiones más activas en favor de las menos dinámicas. Bien, pues estos políticos harán campaña en su momento a favor de la permanencia de Inglaterra en la UE, porque de no ser así se reduciría muy sensiblemente el flujo de recursos provenientes de Europa. De ahí la importancia trascendental del futuro referéndum de las islas. Y si en el caso de Valencia, Baleares o Catalunya, la contribución al erario ya es asfixiante, qué será lo que se les ocurrirá a estas regiones receptivas? Otra vuelta de tuerca al espolio fiscal?


Volverá a decir la Sra. Díaz que ella no permitirá, que se opondrá, que intervendrá, que mediará si se trata un pacto fiscal con Catalunya. Y el Sr. Monago seguirá atendiendo nuestras peticiones, nos volverá a pagar la ronda? Ya sé que mucha gente no lo compartirá, y lo siento mucho, pero de no haber un vuelco político en el estado español, un reset absoluto en todos los niveles de la Administración, Constitución incluida, esto no hay referéndum que lo arregle. Y para seguir con esta indefinición y maltrato, miren, ancha es…Europa.

dimecres, 24 de febrer del 2016

QUÉ DIFICIL NOS LO PONEN

Con el “Movimiento 26 de Julio” se conoce la llegada al poder en Cuba de Fidel Castro y sus tropas revolucionarias. El dictador Batista había llegado al fin de sus tropelías. El pueblo llano y pisoteado por los abusos de una dictadura feudal, abría los ojos y celebraba la irrupción de una nueva era que se prometía feliz y con augurios de un futuro prometedor para una tierra arrasada por su propio gobierno. Pasados unos meses Fidel, Fidel el diós, declaraba qué el Movimiento era una ideología basada en un sistema social que aplica el más amplio concepto de democracia, de la libertad y los derechos humanos. Haremos justicia social y resolveremos los problemas materiales a todos los cubanos, dentro de un clima de libertad, de respeto a los derechos individuales, libertad de prensa, de pensamiento, de democracia y con libertad de elegir a sus propios gobernantes. Dijo que ni él ni sus colegas revolucionarios eran comunistas. Habría comprensión para los terratenientes y diálogo con todas las esferas sociales y no se nacionalizaría ninguna empresa extranjera, sencillamente porque las necesitaban para el futuro crecimiento. Obstinado en unos programas faraónicos de obras públicas, industrialización y un macro plan para implantar un regulado sector agrícola.

Fidel se mantuvo en el poder durante 52 años, durante los que su aureola de salvador fue perdiendo brillo hasta extremos residuales, tanto por la intelectualidad de la isla, como para los sectores más necesitados. Exceptuando, como siempre pasa en las dictaduras camufladas, en vano, de una larga cohorte de enchufados, ideólogos a sueldo, aduladores y fanáticos. Se mantuvo siempre férreo en el control de todos los aspectos de la vida en la isla, promovió purgas, persiguió a los disidentes, toda la información fue filtrada y analizada, nacionalizó empresas, expropió las grandes propiedades y llenó las cárceles de descontentos y críticos. Sorteó el embargo internacional y sobrevivió con la lluvia de subsidios y ayudas de la Unión Soviética hasta justo el momento en qué los soviéticos también empezaron a decir que hay de lo mío. Y así les fue con Hugo Chávez y su aventajado discípulo, Nicolás Maduro.

En la actualidad parece que han “perdonado” a sus acérrimos enemigos yanquis y se han dado un período de reflexión y la celebración de conversaciones para acabar entablando relaciones “normales” entre ambos países. No es difícil intuir que cuando estas reflexiones calen en las mentes de los cubanos, perduren lo que un bollo en la puerta del colegio y exijan el cambio. Por no quedar no queda ni la antaño legendaria industria del azúcar y el tabaco.

De estas dictaduras que no viven ni dejan vivir, ya van quedando menos, siendo Corea del Norte una de las más significativas, en las garras de Kim Jong-un, al que yo no le pediría ni un caramelo, a expensas de ser misileado. Una cincuentena más se extienden por el mundo, con menos que más síntomas de apertura. Desde luego en España no existe nada de esto, ya tuvimos nuestra ración durante más de cuatro décadas. Lo que si tenemos es una capa de población cabreada muy numerosa. Creo que ahora se llama indignada o cabreada. Y razón no les falta, en el mismo corazón de Europa también resuenan cantos de sirena amordazados por la penuria y el descontento. En España el descontento se guisa en la cocina de la incompetencia y se sirve en el comedor de las dos Españas: de primero, una vistosa fuente de paro, indignados i desahuciados. De segundo, una colosal dentellada de filete de corrupción, y ya de postre, un colorido abanico de políticos flambeado a cual más incompetente. Estricnina fría al perfume de billete de 500€ y tabletitas de AVE sin pasaje. Rico café cosecha precio Parlamento.

Ver y oír hoy al Sr. Iglesias sus proclamas de un mundo mejor, a través de la arcadia de no sé cuántas maravillas, me produce un cierto pavor. Y si observo el pasado y el presente de la Sra. Colau, es que me pongo de los nervios, aunque después me venga una aguda crisis de risa. Muchas quiebras integrales de países en el mundo  han tenido su origen en la aparición de algunos iluminados y charlatanes de feria. Claro que si tengo que decir algo del Sr. Rajoy…Joooo!

dimecres, 17 de febrer del 2016

LOS OJOS DE LA VERGUENZA

Hace unos días, leyendo el periódico, me detuve en una carta al director en donde su autor denunciaba el trato que sufren los niños que solos y sin amparo de nadie forman parte de las oleadas de emigrantes que llegan a las costas del sur de Europa. Concretamente de los menores a los que hacía referencia una nota de la propia comunidad europea en la que se daban por desaparecidos e ilocalizables entre diez y veinte mil niños. Qué puede impulsar a una criatura  abandonar su entorno, su hogar, quizá a su familia: la guerra, el hambre, la necesidad, la orfandad?

Según la RAE los antónimos de “guerra” pueden ser: paz, concordia, avenencia, conciliación. Yo  les antepondría infancia, horror, muerte o desamparo. Esa legión de infortunadas criaturas ha llegado a la tierra prometida sorteando las frías aguas del mayor cementerio de los últimos tiempos. El Mediterráneo atestado de cadáveres con  sus maletas repletas de sueños, sueños de una vida mejor. Criaturas aterrorizadas que, en el mejor de los casos, son rescatados con el cuerpo aterido y la mirada desolada por el pánico. Ocultos entre la abatida muchedumbre, habrán cruzado fronteras y se encontraran desperdigados en países del norte del continente más perdidos que una aguja en un pajar. Sin comer, sin comprender, amenazados o perseguidos, no aparecerán nunca más en los noticiarios de ningún país. Pasará el tiempo y aquella mirada perdida de pánico infantil se tornará en finos estiletes con los que cortar su supervivencia. Un buen puñado morirán en el intento y unos cuantos miles serán presa de las mafias que comercian con seres humanos para darse de bruces con la prostitución, la droga o el crimen. El sueño de una mejor vida ya no será más que una utopía. Solo será un lejano sueño. En estos casos las leyes protectoras y la solidaridad internacional son un brindis al sol, un entremés  a la hora de los telediarios, que se sirve frío, sin esmero y falto de credulidad.

A todas esas calamidades que vinculan a menores de edad con un incierto y oscuro futuro, no podemos dejar de lado el papel de la iglesia católica – y no solo de ella-. Quizá no tengan la misma procedencia pero también concurren en ellos la debilidad, incerteza y temor que los hacen ser presas sexuales de hombres entregados a Dios, sin escrúpulos, vergüenza ni compasión y que esconden bajo sus hábitos al más vil de los depredadores. No es mi intención incidir solo en la Iglesia, la humanidad es mucho más, pero ellos han contraído un compromiso divino que los hace más culpables y a sus víctimas más inocentes. En Estados Unidos, durante los últimos años son muchas las diócesis que han entrado en números rojos, cuando no en ruina absoluta, siendo la de Boston con quinientos millones de dólares de los mil que se han desembolsado,  la que más bocas ha cerrado en forma de indemnizaciones a víctimas de pederastia.


Desde que se lleva un registro más o menos fiable de casos de pederastia en el seno del sacerdocio, prácticamente no queda a salvo ni una provincia española. Funesto ratio que sin duda sería de aplicación al mundo entero. Si tenemos en cuenta que la mayoría de casos no fueron ni son denunciados, estamos ante un verdadero estrago, un colosal infanticidio. Siendo las guerras y catástrofes un caldo de cultivo de esta lacra social, cuando pienso en los lugares exentos de belicismo tiemblo de lo que puede llegar a significar. Nada hay más puro, bello, inocente e ilusionante que los niños. Si han de caer en las redes de estos desalmados pedófilos, la mayoría de las veces impunemente, es que algo no estamos haciendo bien. No interpretan bien el Evangelio…”dejad que los niños se acerquen a mi”, pero no es eso, no es eso.

dijous, 11 de febrer del 2016

EL BESO

El primer beso lo recibí allá por dónde más o menos se hace de noche en la memoria. Creo que tendría entre 14 y 15 años. La maestra de ceremonias fue una mujer unos cinco años mayor que yo, un rostro achinado y delicado que hacía titubear mis supuestas convicciones. El lugar confieso que, casualmente, se trató de un escenario un tanto surrealista: dentro del confesionario de una iglesia. Allí fui citado por quien, sin duda alguna, llevaba la iniciativa y, de paso, un cuerpo para electrizar las neuronas de cualquier adolescente. Estaba avisado, “esta noche te enseñaré a besar”, Una vez reunidos y amontonados en el oráculo del pecado, le proporcioné un beso contundente, pegadizo y prolongado en toda la mejilla. Acto seguido, en vez de llamarme tonto del culo, me agarró por el cogote y fundió sus labios con los míos atornillando sin piedad y taladrándome con su lengua. En aquel preciso instante descubrí que, aun siendo atrevidillo, no era más que un inexperto imbécil en brazos de una mujer. La clase se prolongó unos veinte minutos más. De regreso a casa me aturdía una duda, una incógnita, aquellos besos me habían sabido a berberechos de lata. Sería su boca la que desprendía aquel sabor marítimo, o quizá era el resultado de una reacción química al juntar los cuatro labios? O tan solo se trataba de mi sensación de ridículo? Aquel fue mi bautismo de lengua.



Este sofocante episodio, desenterrado después de medio siglo, me lo ha sugerido la lectura de un serio y documentado artículo a modo de informe, en el que se pormenoriza acerca de la tormenta de sensaciones: el beso. Para empezar pone de manifiesto que actualmente el beso está perdiendo importancia en las relaciones, obviando un trámite esencial para unas buenas relaciones sexuales. Al besar se contraen 30 músculos de la boca y la cara, siendo los más activos el Cigomático, Obicular y Buccinador, este último regula el movimiento de succión. La lengua estimula la secreción de saliva mediante las glándulas submaxilar y sublinguar. Con la saliva, las personas intercambian 278 colonias de bacterias, 0’7 miligramos de albúmina, 0’71 mg de grasa, 0’45 mg de sales minerales y 9 mg de agua. Las Feromonas son sustancias químicas liberadas que transmiten atracción, excitación y rechazo. Mientras tanto el beso estimula la liberación de neurotransmisores que pasan de una neurona a otra en forma de descarga eléctrica sustancias como lo dopamina, la endorfina y la noradrenalina. Parece complicado, pero la cosa no acaba aquí. El ritmo cardíaco se acelera de 70 a 130 latidos por minuto. Aumenta o disminuye la liberación de insulina. Los ovarios en la mujer segregan mayor cantidad de progesterona y los estrógenos, mayor lubricación. En el hombre, los testículos liberan una cantidad mayor de testosterona. La hipófisis libera hormonas que estimulan glándulas como la tiroides, el páncreas, las suprarrenales y las sexuales.



Bien, muy seguramente algunos de ustedes me dirán, y qué? Pues, a ver como decirlo, qué si en aquella aciaga noche de ósculos y abrazos en el pequeño espacio que ocupa el recinto de las confesiones y absoluciones, alguien me hubiera advertido de las consecuencias  del morreo noble, entregado, apasionado y tal vez furtivo, como aquel, tal vez habría rehusado el ofrecimiento de la bella y servicial dama. Demasiados elementos a considerar por una mente adolescente, que más qué una instrucción, lo habría tomado como un peligro, como un infernal castigo. Para ser sincero, tampoco ahora prefiero saberlo, y no por lo del castigo infernal, sino porque mientras repaso el listado de elementos que entran en juego en un beso, estaría perdiendo el tiempo de cara a lo que si me interesa en aquel momento. Cualquier día me acerco dando un paseo a la iglesia aquella para comprobar si el confesionario sigue en su sitio, no lo creo.

dimecres, 3 de febrer del 2016

ADOLESCENCIA, LIBROS, ALCOHOL Y SEXO.

No todos somos iguales en todo, como los sellos, sería aburridísimo. Hay una edad que va de los dieciséis a los veinte años en que nos encaramos a la vida con cierto desparpajo, con un punto de osadía que nos incita a creer que ya estamos de vuelta de todo. Algunos ya fuman, otros confraternizan con el alcohol, y los hay que van de putas como el que va al circo. Creo que le llaman adolescencia, y suponiendo que lo sea a de ser una adolescencia prematura y con pegajosos filamentos infantiles. O sea, niños grandotes. Es un estado de inmadurez absoluto en donde las grandes ideas, los proyectos de futuro y la perpetua crítica al sistema se manosean y superponen como si fueran naipes. Suficiencia y descaro que quien más que menos ha practicado.

Tuve un amigo de infancia con el que compartí el crecimiento desde los nueve años hasta que nos admitieron en la universidad. Se llamaba Joan. Alegre y divertido fue mi segunda piel y creo que la mía también se sobrepuso a la suya. Seco como una espiga, alto y enjuto, tenía una sonrisa contagiosa que con el tiempo le abriría muchas puertas. La gente que sabe derrochar simpatía dispone de una llave maestra que la mayoría carecemos de ella. A diferencia mía, Joan era un estudiante brillante que, paradójicamente, estudiaba muy poco, pero tenía un poder de asimilación y comprensión excepcional. Muchas veces le decía que las lecciones las “preveía”. Al inicio del tercer curso, me dije que ya tenía bastante de leyes y códigos, abandoné. Sentía necesidad de hacer otras cosas. Él se graduó tres años más tarde, se licenció como abogado y yo estuve presente en esa graduación. Me sentí feliz por él y también por mí. Nuestra amistad seguía siendo de acero y aquel acto, en cierta manera, vino a poner un broche a miles de sueños acumulados en años de juventud. Mi singladura empezaba a dar sus frutos y seguía sintiendo la necesidad de comerme el mundo, eso sí, en las antípodas del derecho, las togas, los contratos y las leyes.

Nuestra relación de amistad pienso que fue como un modelo representativo de confianza, entrega, sacrificio y comprensión. Me hubiera gustado que conociera a mi mujer y mis hijos, pero no fue así. A los pocos días de graduarse marchó a Paris, a descansar dijo, y no regresó hasta al cabo de diez años. Jamás ejerció de abogado pero  descubrió su vena literaria. El París de los 70, aun siendo París, era una ciudad de color gris y plúmbeo, coleteaban las repercusiones del mayo 68 y en la trastienda de los bulevares hervía el clamor de una juventud resistente, contestataria, revoltosa i, sobretodo, alegre, desenfadada y abierta al desenfreno, el amor, el sexo y la bebida. Joan se integró de tal manera en esa resucitada bohemia que hundió en ella sus cinco sentidos. Sus dos primeros libros costaron Dios y ayuda poderlos ver publicados. Pero a partir de ahí supo combinar su gran talento con el alcohol y de ello surgió un reconocido escritor al que se le aliviaba su maltrecho bolsillo. Con ello vivió con holgura y malgastó con afán y lujuria. En aquel tiempo las comunas de gente joven vivían y morían de noche.




Al principio nos carteábamos con frecuencia, años después tan solo para desearnos felicidad en Navidad. Y una vez ya en Barcelona fuimos enfriando del todo nuestra relación. Yo tenía mi familia y mis ocupaciones y tampoco me esforcé en localizar sus pasos. Excepcionalmente, por un conducto u otro sabía de su decrepitud: viejo, encorvado, caminar lento y enfundado bajo un raído abrigo hasta los pies y un sombrero negro de ala ancha deshilachado. Hacía años que no escribía y estaba alcoholizado hasta los pernos. No, no somos todos iguales, ni mejores  ni peores, solo distintos. De su precipitado funeral me quedo con unas palabras del capellán: “Joan siempre fue un niño, creyó que la vida era un juguete”. Me dañó esta descripción, pensé que se conocían, pero al marchar, mi mujer me dijo “por qué sonríes?”