divendres, 29 de juny del 2018

ESTO ES UN COÑAZO (Trozo III)


Todos aquellos que se pirran por el sol están de enhorabuena, ha llegado ya en serio y para quedarse. A mí me trae sin cuidado, me resigno y soporto sus invectivas. No luzco palmito ni palmón, invierno con cara de ajos tiernos y verano con la misma cara pero de color leche desnatada. El alcalde de Tarragona sigue con su buen ánimo manifestando el éxito, la excelencia de los Juegos del Mediterráneo. Pero parece ser que hasta en las carnicerías regalan entradas para presenciar alguna competición. Andan algo escamados al constatar que en la mayoría de espectáculos tan solo acuden los atletas, los árbitros, los que no se pierden una si es gratis, y la señora encargada de las toallas. Sin olvidar la pareja de policías aguantando el tostonazo. Malos tiempos para la cosa de los bíceps y la testosterona aplicada al esfuerzo. Sufro ya esperando el acto de clausura de estos Juegos. Con un poco de suerte se podrá presenciar un desfile de la Legión con cabra incluida, una exhibición de las costureras de Toledo o, vaya usted a saber, una demostración del campeón del mundo en almendra garrapiñada. La inauguración situó el listón en las nubes. Y ese sabor tarraconense que tanto gusta...



La Comunidad Europea y, con ella, todos sus mandatarios, también están de enhorabuena. Y no por el sol, los Juegos, ni siquiera por el pedazo de comidas y cenas que se montan. Uy, qué va. En las salas del pleno y en los mismísimos pasillos de la sede, se felicitan unos a otros, aunque no puedan ni verse, se congratulan de ver que el representante español por fin es alguien que su físico no es ceñudo, encorvado, huraño o arisco. Pero más que nada, porque estaban hasta las ingles de tener que hablar con las manos o las muecas. Y es de entender, claro, porque los políticos españoles se han destacado siempre por hablar el murciano, segoviano, sevillano, albaceteño, manchego, granaíno y, en ciertos casos, el madrileño. Y sí, ellos creen que son poliglotas, y no digo que no, pero es que no los entienden ni los más arriesgados. Situación que produce un efecto evaporador, excluyente. Esto es, mientras los mandatarios departen a mandíbula abierta en corrillos multicolor, el representante español acostumbra a estar sentado, mirándose las uñas y repartiendo sonrisitas al más allá, porque no hay más acá. Ojo, a nivel resolutivo espero del Sr. Sánchez, exactamente lo mismo que de sus antecesores. Ojalá me equivoque, pero no suelo equivocarme. Habla inglés y francés fluido, pero... Spanish is difficult.

Por estas largas playas en las que no me baño, un restaurante medio-alto te puede sacudir de 22 a 24 euros por una lubina al horno o a la sal. Esa misma lubina, en un establecimiento similar, te puede costar entre 26 y 28 euros en Barcelona. Yo tengo por costumbre ya hace muchos años, salir a comer, nunca o casi nunca a cenar. La excepción de la cena, por ejemplo, fue el pasado 17 de agosto. Esa noche me zampé una lubina a la sal. Pero esto fue irrelevante, carece de interés alguno. Terraza exterior, levantamos el culo de las sillas sobre la una de la madrugada, paseo hasta el aparcamiento y llegada a casa sobre la 1’20h. A treinta metros de nuestras sillas todavía calientes, cuatro terroristas son abatidos por el mismo mosso, estando nosotros en el interior del aparcamiento y no apercibirnos de nada. ¿Y qué pinta la lubina aquí? Nada, no pinta nada. Solo que aquella noche, antes de ser abatidos los terroristas, en su huida desesperada a pie, hirieron de gravedad a varias personas que paseaban tranquilamente, disfrutando de la noche, la conversación, el fresco y, tal vez, de una cena compartida con amigos. Con o sin lubina.

dilluns, 25 de juny del 2018

ESTO ES UN COÑAZO (Trozo II)


Hemos pasado unos días de lo más agitado, ha habido para todos los gustos. El solsticio de verano ha hecho mover miles de personas de un lugar a otro, todo el mundo practicando ejercicios de auto control y dominio de nervios en las largas colas de la carretera. La verbena y las cocas no se han hecho esperar. Grandes corros de familias o amigos se forman a lo largo de todo el litoral. Unos con comidas preparadas y otros con la consagrada tortilla de patatas. Se hace juerga, se cantan canciones y descorchan botellas. Y como casi nadie ha de conducir, se cogen unas trompas de las que marcan territorio. Sin olvidar el baño nocturno del que muchos cantan excelencias, sobre todo los que aprovechan el desenfreno para hacer un par de kikis bajo la torcida mirada de una luna en crecimiento.

Qué podemos decir de estas noches en la playa que no sea una repetición. Casi todo se ha dicho y escrito, son legendarias. Hombre sí, podríamos aprovechar para mencionar como quedan estos idílicos marcos el día siguiente. Pues hechos una mierda. Así es, montañas y montañas de desechos, restos de comida, toneladas de botellas o plásticos de todo tipo. Sólo de las playas de Barcelona se habla de 20 toneladas de basura. Pero aún hay más, si, más. Los cientos de condones enterrados en la arena, o no, y los que flotan sobre las olas como caballitos de mar y se desplazan a la deriva como un barco averiado. No seré yo el que me bañe al día siguiente ¡madre mía! a riesgo de salir del agua con un bigote impostado. A mí me es indiferente que la gente se desahogue a golpe de ingle, como si se quieren ventilar una estrella de mar o dejarse morder una teta por una medusa. Pero, coño, que se lleven la  mierda a su casa, por favor.



Tarragona está de moda, sí señor. Esta ciudad ha permanecido alejada de los grandes eventos durante demasiado tiempo. Cierto que durante el proceso independentista, su voz se hizo notar con frecuencia. Tarragona es una ciudad de tamaño apropiado, bonita, antigua, y vigía privilegiada del Mare Nostrum. Después de un largo camino lleno de obstáculos y sobresaltos, finalmente se pudo realizar e inaugurar su gran sueño: Los Juegos del Mediterráneo. Competiciones deportivas dentro del Movimiento Olímpico del Mediterráneo. La ceremonia inaugural tuvo lugar el pasado sábado, bajo la presidencia del rey de las Españas, el presidente de la Generalitat y el alcalde tarraconense. De entrada les confieso que me quedé muy atribulado, confuso, extrañado. Y esto no tiene nada que ver con la tirantez que se respiraba en el palco de autoridades. Cuando el alcalde Ballesteros presentaba por la megafonía a las autoridades presentes, al nombrar al presidente Torra se oyó una avalancha de gritos y silbidos. Mientras, yo me ocupaba de un aceitoso ibérico, acompañado de un queso ciertamente ofensivo, observé que las gradas estaban llenas de banderas españolas, muy respetables, y de las catalanas que brillaban por su escasez. Ignorando lo que ocurría o podía pasar, lo atribuí a los latigazos de vino tinto que me inoculaba para hacer frente a los sólidos. A continuación la actuación de unos artistas que sin lugar a dudas deben de ser muy buenos, otra cosa es que yo sea un ignorante, que fueron desgranando su programa vocal. Las tomas de las cámaras de TV mostraban grandes espacios del estadio vacíos, fríos, desalmados. Mientras me zampaba la última loncha de jamón, en la pantalla se veía el cielo de la ciudad romana por donde dos paracaidistas militares descendían hacia el centro del estadio mediterráneo. En ese preciso instante, el mando a distancia me transportó hasta una peli de sangre y tiros, creo que de Bruce Willis. La sangre que chorreaba por doquier hacía juego con el vino que me iba infiltrando.

En resumen, sin desmerecer ni censurar a nadie, si me llegan a decir que todo aquello estaba pasando en Guadalajara o Burgos, por ejemplo, me habría quedado tan ancho. Los preciados diseñadores y parideros de grandes espectáculos de masas, las autoridades locales, el tío Ramón que es muy listo, ¿no podían haber dado un aire más catalán, más tarraconense, más ajustado a la realidad de las cosas, a todo aquel esperpento? Y los castellers, ¿dónde estaban los castellers?

dimarts, 19 de juny del 2018

ESTO ES LA COÑA (Trozo I)


Mala suerte, me he partido el menisco. El menisco izquierdo. Afinemos un poco más, de eso hace ya tres o cuatro años, no ahora. En su día ya me dijo el cirujano que ya no se opera el menisco de forma protocolaria y automática. Tan solo en casos en que se considera necesario. Me he acordado hoy, anticipo del tiempo estival que está al llegar y antesala de los itinerarios en bicicleta. La bicicleta emite un ligero chasquido a cada vuelta de pedal, que coincide exactamente con el chasquido emitido por mi rodilla maltrecha. Nada preocupante si lo comparo con las docenas de ruidos, pulsaciones, mialgias, punzadas y pequeños dolores que exhala mi cuerpo entero. Un cataplasma, vamos. En invierno me divorcio de la bici, por pura cobardía. En donde yo vivo las temperaturas invernales son un tanto inhumanas y lo último que haría sería pegar aquel maldito sillín a mi culo. Además, la tengo en la playa, lejos de mis adoradas montañas. Ya me encuentro en la playa, poca gente, ventadas por la tarde, paseos matinales, comidas frugales, mucho pescado y ausencia absoluta de tetas y de machos alfa dispuestos a comerse lo incomible.

Por las noches lo de siempre, o casi. Hojeo el periódico, me calzo los cascos y dejo que la música me amanse, como a las fieras. Cuando me parece que lo que oigo es digno de compartir, lo hago mediante un grupo de Facebook que creé ya hace algunos años. Había permanecido casi siempre bajo mínimos sin embargo, ahora, se ha recuperado y se encuentra en unos niveles de participación muy prometedores, y va al alza. Hay un grupo de personas muy activos que llena la página de buena y variada música. Yo soy muy repetitivo, cansino diría yo. Aunque la mayoría de agregados derrochan amabilidad prestando atención a mis publicaciones. PEN CLUB MÚSICA, por si a alguien le puede interesar y compartir sus gustos musicales.


Ahora es tiempo de renuncias también. Aquí suelo pasar de puntillas sobre la información política de los periódicos. Es como un hartazgo la temática de las peleas diarias y el quítate tú que me pongo yo. Que si han encarcelado a Urdangarin, que si se presentan no sé cuántos para presidir el PP, que si Susana dice que a los catalanes ni agua, que como Sánchez no se coalicione con otros, su recorrido será efímero. Que si el presidente hace footing por la mañana en los jardines de la Moncloa –que a mí me importa un huevo-. Aunque reconozco que Sánchez corre con estilo de deportista, al revés del anterior, Rajoy, que corría como si estuviera escaldado o con ansias de llegar al retrete. En fin, al mediodía comparto plato con las noticias televisadas, por la noche ya no. Miro las estrellas y el reflejo de la luna sobre el mar, y si no hay luna, me lo imagino. También miro las olas, y si tampoco hay luna, las oigo.

Me han entrado furibundas ganas de oír el pasodoble de España Cañí y mandarlo al Face. Leo no exento de asombro, como diría un entendido, que en el último programa de Supervivientes, que no he visto jamás, un tal maestro Joao ha podido hacer realidad uno de sus sueños: ver y tocar el culo de Jorge Javier Vázquez. Como lo oyen. El tal Joao, que no sé si será vidente, le pudo leer el futuro a Javier, nada más y nada menos que reflejado en su culo. ¡Coño! Que diría mi padre o cagondiós que diría mi vecina. Una foto ilustra el notición en la que aparece el divo televisivo con los pantalones en los zapatos y al realizador de sueños arrodillado frente al famoso culo. Y al parecer, no es que no tenga pelos en la lengua, es que no tiene pelos en el culo. Joao profetiza que el divo venderá su casa, cesará su periplo televisivo, etc. Y a Juana de Arco pongo por testigo de que un servidor, que tiene los ojos nuevos de trinca, por más que miro la foto, no olerla, no veo letra alguna en esa masa muscular al fresco y a un palmo de la nariz del vidente. Ya me perdonarán, amigos y amigas, pero solo de pensar en el sillín de la bici, creo que no la cogeré más. ¡Es que hay que joderse, que diría mi abuela! Si esto es información/televisión, yo soy Giacomo Puccini.

dimecres, 13 de juny del 2018

AMORES TORTUOSOS



Anoche sufría un estrago depresivo y transcendente de personalidad, que no sé ni qué es eso, pero queda muy bien, casi dramatúrgico. El caso es que cesé en mi empeño de colgar tostonazos musicales en Facebook y me entregué a la noble causa de hurgar en los sentimientos ajenos. Puesto que este sitio tiene nombre de tren, me decidí por ver la película Tren nocturno a Lisboa. Previamente revisé La Correspondencia. El nexo que une ambas películas es que están interpretadas en su papel masculino por Jeremy Irons, el misterioso, el extraño, el frágil, que nunca deja indiferente.

Sin ninguna duda el tren a Lisboa es muchal mejor película que la del amor de ultratumba. Una fogosa relación de amor entre una estudiante de astro física y su profesor que le triplica la edad. El film se inicia en una habitación de hotel, impartiendo una lección de besuqueo en la que se comen las bocas, acompañada de un malabar juego de manos entre ambos. Bien, él desaparece de esta vida, pero ella sigue recibiendo en momentos y fechas oportunas diferentes mensajes en forma de audio, email, y cedés. El calvario que sufre la joven se acrecienta hasta límites insoportables, y los recuerdos que la asfixian.  Todo ello con un relato tedioso, lento y repetitivo. Irons no sale bien parado a mi modo de ver. El actorazo que es, queda desdibujado y volátil. Para mi que tenia prisa por acabar el rodaje. Buenos exteriores y relajante y exquisita música.

A buenas horas hoy una moza de 18 años estaría pendiente de los mensajes de ultratumba, siguiendo el esperpéntico guion de todo un flamante cadáver. ¡Qué digo moza! Ni toda una mujer en todo su esplendor. Como mucho le llevarían un ramito de gladiolos de su parte y de las partes de su nuevo amigo. La vida es así de cruda y real. Para mi que Tornatore (Cinema Paradiso) quiso rizar el rizo, pero pinchó. Hoy se hace difícil encontrar poesía tras las esquinas, priman las prisas y los picores de bajos. Suena mal quizá, pero ahh…



Jeremy Irons está más en su sitio, mejor ubicado, algo embelesado, en Tren nocturno a Lisboa, como profesor de latín y griego en Berna. Su afilado rostro encaja en la trama, el azar pondrá en sus manos un billete de tren con destino a Lisboa. Solitario y algo huraño se obsesionará en encontrar al autor de un pequeño libro escrito durante la dictadura de Salazar. La película mantiene el ritmo y describe bien el momento y el ambiente de la ciudad violentada por el fascismo. En ese ir y devenir, el protagonista suizo (Irons) persigue lo imposible, conociendo un buen puñado de personajes que van tirando del ovillo hasta llegar al autor del libro, extinto ya. En ese largo itinerario, va cubriendo los grandes vacíos de su propia vida. Un matrimonio fracasado y un aula llena de estudiantes como únicos amigos. Solitario, metódico, pensador, reflexivo y algo tímido. Bingo, con un pie en el estribo del tren de vuelta a Suiza, el profesor descubre el amor y el tren parte sin él.

El cine en su conjunto y en su magnetismo indiscutible, es fuente de enseñanza para muchos. Te deleitas con las imágenes y te dejas impresionar por las palabras. Como todo, hay de bueno y de malo. Pero siempre hay una chispa esperándote o simplemente una historia que te conmociona. Dicen que es un arte, y yo me lo creo. Otra cosa es querernos convencer con argumentos mal intencionados o explicarnos historias de amor, de un amor imposible, irracional, falso y obsceno. Pueden hacer tintinear los sentimientos, pero no engañarlos, no mentirles. La mentira no es una buena receta, ni para el condado de York ni para Lisboa.


divendres, 25 de maig del 2018

COGE LA PASTA Y CORRE

Queridas amigas y amigos, la función va a empezar, lo que ignoro es cómo acabará. Los payasos han sido retratados, el maquillaje cubre las caras duras y la carpa abarrotada de público clama venganza y castigo. Como resultado de tal evento, la atmosfera ha sido invadida por una espesa y contundente nube. Nube que al parecer va preñada de ingentes cantidades de mierda pura. Es el gran día.

Durante años han querido intoxicar, y lo han conseguido, con que los artistas catalanes eran los desestabilizadores del tablero español. El bombardeo de insidias y calumnias ha sido demoledor. Los insultos y humillaciones, dignos de la taberna más pestilente. Y como ya sospechábamos los payasos del grupito catalán no han sido más que los enanitos de las representaciones. Los bufones a los que se les puede pegar y mancillar. Los grandes artistas y cabecillas del mayor desfalco político de esta triste historia, no han podido evadirse ni en sus lujosos carromatos.

Si el sideral robo se hubiera perpetrado en algún circo democrático europeo, a estas horas habría ya centenares de dimisiones. Aquí no, aquí no dimite ni el mico del circo. España cañí en todo su esplendor. El jefe de filas ha manifestado a la COPE “El gobierno asegura que no le afecta de ninguna manera la sentencia”, la sentencia de la Gurtel. O sea, no le afecta que su tesorero durante décadas, cargos de confianza, diputados, ministros y aliados diversos, hayan sido sentenciados a décadas de prisión. Al parecer ni le afecta “de ninguna manera” la gravedad de la lista de delitos cometidos: asociación ilícita, fraude a la administración pública, prevaricación, blanqueo de capitales, delitos contra la hacienda pública, tráfico de
influencias, apropiación indebida o estafa procesal.

Y siguiendo con las piruetas desde lo alto del trapecio, ha seguido no sintiéndose afectado por la sentencia. Ni que se haya confirmado la existencia de una caja B del partido de los trapecistas, con una estructura financiera y contable paralela a la oficial, al menos desde el año 1989.
Tampoco cree que le afecte de “ninguna manera” que el tribunal haya acreditado la existencia de un auténtico sistema corrupto entre el grupo del saxofonista Correa y los levantadores de pesas del PP hasta el punto de que, según sentencia, se creó en paralelo un autentico y eficaz sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación y contratación pública central, autonómica y local. No parece afectar tampoco al hombre bala, la serie de despropósitos de toda índole que recogen los 1700 folios de la sentencia. Ni se dan por enterados de las partidas de cartas que jugaron a la sombra de la carpa, en las que, en vez de sota, caballo y rey, había sobres rellenos de espuma líquida, ¡alehop! ¡Al bolsillo!

¿Qué más se puede decir de los integrantes de ese circo? Afortunadamente ha sido necesaria la intervención de la justicia para clamar al cielo lo que Pagliacci balbucea al final del drama en escena, “La Comedia e Finita”. Algunos nos preguntamos, no saliendo del asombro, si puede llegar a ser cierto este drama, si es verdad que esta compañía de funambulistas trashumantes forma parte del gobierno de un país. Si no es un sueño que se castigue un rapero a tres años y medio de cárcel o se mantengan en prisión preventiva de incierto final a personas que no han sido procesadas. Que un primero de octubre dictaminaran el apaleamiento del paciente e inocente público que había comprado su localidad. ¿Cuál será la opinión de la Europa democrática acerca de este monumental galimatías? Estamos hablando de corrupción en su más exigente acepción, adscrita como las lapas a las más altas esferas de un país.

Empiezan a surgir voces de otros circos que se sienten ofendidos. Desconfío. Cuando Aznar subió al poder dio por finiquitada la última etapa de González, un despropósito de cajones rotos. Con Aznar ya saben por dónde anduvieron los tiros de feria i siempre toca. Con el hombre bala queda todo dicho. Mociones de censura, elecciones… ¿quién quiere ser director del nuevo circo? ¿Sánchez? ¿Rivera? Sin palabras. La Comedia e Finita.

dilluns, 14 de maig del 2018

PALABRAS AL CAER EL CREPÚSCULO


Aparentemente rejuvenecido, fruto de una dieta de adelgazamiento iniciada por voluntad propia, mantiene esa apariencia de hombre duro, no huraño, altivo, que dicen algunos. Pero no tarda en descubrir su lado más conocido y cultivado por él; el sentido burlesco y cómico que le lleva a reírse de casi todo. Pero jamás esconde la fortaleza de sus convicciones, defendidas a capa y espada.


-Nombre, lugar de nacimiento y edad.

-Llene usted la casilla como mejor le parezca, no recuerdo mi nombre. Abrí los ojos en una plaza ajardinada, llena de dalias y geranios. Años hay los que median desde el ecuador de una pérfida dictadura hasta hoy.

-Su físico alienta una imagen de hombre serio i cabal. ¿Tiene de que arrepentirse?

-Claro, naturalmente que sí. Presénteme a alguien que no tenga nada de que arrepentirse. Erramos el tiro demasiadas veces.

-Qué le dice la palabra Cultura con mayúscula?

-Me dice bien poca cosa. Aborrezco magnificar algo que forma parte intrínseca de la vida. Cultura es casi todo: una imagen, un gesto, la música, la pintura, la escultura, el turismo bien entendido, el pan horneado, los modales, las lenguas, la literatura, la mirada de un niño, el teatro, el cine, yo qué sé. Cultura es todo en nuestra vida. No es un día en la ópera o recitar una frase requemada. Si hemos de hablar de cultura con mayúscula entonces estamos perdidos. Con mayúscula significa ocasión, momento, circunstancia. Y la cultura es continuación, actitud, disposición.

-Cree que en España hay cultura o al menos iniciativas estatales para promoverla?

-Le voy a hacer un símil también requemado; España es un país de pandereta. No se ha hecho nunca nada en favor del aprendizaje, antes al contrario. Se ha promocionado la chabacanería, la ordinariez o el gusto por martirizar los animales. Propio de países subdesarrollados. Ya se sabe, un país medio analfabeto es cien veces más manipulable que una sociedad culta.

-Ve con buenos ojos que los gobiernos destinen presupuestos importantes para el sostenimiento de ejércitos, iglesia o asociaciones privadas de cariz político?

-Tales cuestiones me remiten inequívocamente a la pandereta. No tengo más que añadir. Huyo de uniformes y de uniformidades.

-Todavía fuma tanto?

-Me lamento de tener que afirmarlo, sí. Soy como una burbuja dentro de otra. Pestilente y dañina.

-Ha sentido miedo alguna vez en la vida?

-El miedo, o los miedos, son como de la familia para mí. Ignoro para los demás. Cada vez que tengo una duda, la amenaza de lo desconocido, el enigma de una ansiada respuesta, noto temor, siento miedo de lo venidero, temo no estar a la altura de las circunstancias. Me molestan los secretos, lo inexplorado. Y todo ello me influye, hace tambalearse mi ánimo y mi percepción de la realidad. Incluso creo que trasciende a lo personal. Me acuso de haberlo contagiado, en uno u otro pasaje, aun sin quererlo, en casi todos mis libros.

-Usted se encuentra en la edad…madura, algunos dicen que es la mejor en la vida de un escritor, la más prolífica, la más intuitiva. ¿Por qué dejó de escribir?

-¿Quiere una respuesta importante, impactante? Pues siento no podérsela ofrecer. Me cansé, me aburría…, me abandonó el gusanillo de la necesidad, de tener que hurgar de nuevo cada día en busca de no se sabe qué...

-Pero hay miles de personas que opinan lo contrario, usted gusta.

-Me cansé de exigirme, de obligarme, de tener mis pensamientos equivocados, de esperar que fluyeran las ideas como puñados de cerezas. Tenía miedo de fracasar, de hundirme en el foso de la indiferencia, de ser rechazado. Llegó un día en que dudé muy seriamente de mi capacidad para escribir. Y lo dejé, cerré mis archivos y sellé mi conciencia. Abrí la ventana y descubrí que ahí fuera había otro mundo sin folios, sin tinta, sin prisas. Y el aire penetraba fresco envolviendo mi rostro y pacificando mi corazón. ¿Qué onceavo mandamiento me obliga a trabajar hasta el crepúsculo de mis días? Ninguno. Y porque no, me gustó la vida que tenía enfrente y no veía.

-Hábleme de envidias y soledades, si es que las conoce.

-Sí, creo que sí. Vienen frecuentemente por aquí. Las conozco. La envidia la he leído por ahí descrita como un estado mental en el que existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que otro tiene, sean bienes o cualidades personales. Bien, podríamos aceptar el significado dado, pero son tantas las variantes que… Mire, si decimos, por ejemplo, me gustaría saber tanto como el ingeniero que levanta puentes o rascacielos. Esto es una envidia sana, constructiva, incluso admirable. Dando por sobreentendido que el tal envidioso es alguien con voluntad de estudio o trabajo. Pero si decimos, me gustaría tener el cochazo que conduce aquél hombre, pero se pasa el día jugando a las cartas en el bar con los amigotes, esto ya es una envidia repugnante, casi que es odio disfrazado de reconocida ineptitud. Pero hay muchas más variantes, muchísimas. Tiene un cierto parecido con los celos, pero esto ya es otro cantar. Los celos amatorios suelen descansar en la desconfianza, en la pobreza de espíritu. Los celos justificados sí que llevan aparejados el dolor y la frustración. Se da el caso que viví uno de estos dramas en mi círculo de amistades y, créame, le puedo asegurar que llevan una carga de tragicomedia que van más allá de lo soportable.

-Y que puede decirme de la soledad.

- En este momento poco o casi nada. Es tarde y la brisa araña mi añeja piel y supongo que la suya, aunque más joven. Creo que lo más sensato que he leído es aquello de, si estas solo y sientes la soledad, ahí empieza el problema.


Le dejé sentado, en el jardín. Me llevé la duda de si aquel hombre de ojos vivarachos y gestos resolutivos no volvería algún día a pulsar las teclas. Parecía contento y desinhibido, pero algo me decía que quizá sí que acusaba una cierta soledad lejos de sus papeles. Sentir la soledad cuando uno está solo, dijo. Me salí con la mía, no se habló de libros, ni de ventas o fracasos. Solo del hombre, y eso era lo que me interesaba. Tras la larga hilera de cipreses, a lo lejos, se ocultaba claudicante el rojizo sol tras las montañas. Todo hombre tiene dos caras, la que se ve y la que describe en silencio y tiempo, mucho tiempo.
Abril 2002.

dimarts, 8 de maig del 2018

LLUVIA DE CACA DE VACA


Llueve a cántaros, el limpia no da el abasto con el agua que cae y las ruedas parecen flotar. Mal día para jugarse el pellejo en la carretera. Me cruzo con otros automovilistas en sentido contrario que no parecen inmutarse con la tormenta, bien, ahora es el momento, el preludio de la gran ostia que se va a producir en cualquier momento. Ya se sabe, el hombre es el único animal que siempre tropieza con la misma piedra. Son inútiles las advertencias, corren y adelantan. Allá ellos, también yo me puedo encastar en el culo de un camión durante cualquier lance resbaladizo, pero al menos soy consciente de lo que está en juego. Poca visibilidad y condensación en el parabrisas. Llevo recorridos 90 km, ya solo faltan 510. Despacito y buena letra.

Tengo que llevar el perro al veterinario, le ha salido un pequeño bultito en el vientre. Creo que será un quiste, poca cosa. Aunque, la verdad, quizá tendría que llevarlo al psiquiatra, es un pulguero muy perspicaz y atento. Inteligente podría decir, pero entonces ya no sería ningún perro especial, sería como todos. Y no lo es. Tengo una transferencia pendiente, los muebles de la habitación de la niña. La semana que viene, no hay prisa. Todo el mundo quiere cobrar, coño. Tengo ganas de fumar, pero he dejado la chaqueta en el maletero ¡dios! Padre anda cabreado, dice que su pensión es una mierda, y razón no le falta, creo que todo este embrollo de las pensiones no es otra cosa que una estafa colosal. Pasas la vida con más estrecheces que ilusiones, te haces mayor y depositas grandes esperanzas y proyectos para cuando dejes de estar en primera fila. ¿Y cual es el resultado, qué es lo que te espera? Pues que te mandan una bonita carta comunicándote tu nueva situación y que concluye con el lanzamiento a tu morrera de una nutriente y voluminosa tifa de vaca, con un lacito escrito en tinta transparente que dice “Querido pringado, le deseamos un pronto fallecimiento para podernos ahorrar su mierda de pensión”.


Arrecia la lluvia, se han encendido los focos y todavía veo menos. Me detendré en un área de servicio, un lugar en el que pides un bocadillo de jamón y te dan una berenjena sudada rellena de no sé qué, pero fumaré. Ha refrescado y huele a humedad. Me asalta la tentación de mandar un mensaje, me abstengo. Pero puedo hacerlo cortito, cuatro palabras, no, mejor cuando me detenga. Está el cementerio lleno de IPhone, y ya no funcionan ni recargan batería. Arranco de nuevo, me fumaria otro pito, pero no procede. Me quedan 280 km, todo se andará, la lluvia parece remitir su ímpetu. Mi compañero de fatigas me alerta de proximidad de radar, a quinientos metros, reduzco, como todo hijo de madre. Te echan la foto y te joden una pasta. Cabrones. Puedo decirlo tranquilamente porque estoy en el coche solo. De otra manera podría considerarse incitación al odio y ¡zasca! al juzgado ¡Caguendiós!

La autopista discurre entre valles verdes, por aquí los pastos son pinceladas comunes en el paisaje. Los rebaños de ovejas salpican el campo de puntitos blancos. La lluvia quedó atrás y el sol comienza a desperezarse entre veloces nubes que buscan el mar para llenar los depósitos. Me quedan 90 km, para subirme al monte Igueldo y dejarme seducir por la bella Easo. Pero eso será ya mañana. Oigo por la radio un señor con mucho mando que canta las maravillas del 155 sin arpa ni violín. Desde que implantamos el 155 todo ha ido bien y se está retomando el buen camino, dice. ¿Mierda! Me acosa la nicotina no ingerida. Voy solo en el coche todavía, nadie me oye, ningún espía en la guantera, vacía la retaguardia. ¿Cómo es posible tener tan mala leche como para decir que todo va bien, cuando todo el mundo sabe que se han propuesto exterminar este país? No me oye nadie ni mucho menos me propongo inducir a odio alguno. Eso ellos. ¡Caguendiós! La sensación es de estar cubierto de mierda hasta el tupé.