dissabte, 23 de setembre del 2017

LA FONDA DE HERMÍNIA (PEDAZO TERCERO)

Trozo 3

PRESENTACIÓN DE LA FONDA

Ca l’Herminia ocupa un buen espacio de la plaza, y más teniendo en cuenta que hace esquina. El solar es generoso. Una valla de hierro forjado discurre por los dos largos laterales. La entrada es por la esquina, ancha, señorial, con el pavimento reventado y el hierro forjado huérfano de pintura desde que se inventaron los canalones de la fonda. Por encima de la puerta el forjado adopta la forma de arco y con letra, así mismo de hierro y oxidada, dice FONDA HERMINIA. Al igual que los ranchos del oeste americano que tienen treinta mil km2 con un rótulo curvado en la entrada y el nombre de un pistolero de renombre con dos cuernos de cojones, eso sí, los 190 km de la valla están hechos con troncos de pino de Oregón. El jardín estoy seguro de que se diseñó en su día buscando un aire modernista, acogedor, reservado y silencioso, con una magnífica vegetación importada por los llamados indianos, que no llevaban pluma en la cabeza, pero se hicieron de una pasta por allá lejos, en el Caribe. Hoy desgraciadamente el jardín es una mierda como un piano viejo. Sucio, descuidado, con cuatro plantas espontáneas a la espera de que llueva, sin grava por el sendero, tres farolas bizcas y en la puerta de acceso al establecimiento una bonita cadena que cuelga atada a la cresta de un hermoso gallo, pero ¡ay! sin la campana. A la entrada de un pequeño almacén, en un lateral del edificio, todavía se puede ver hoy un trozo de madera pintada, si bien despintada, que anuncia REFORMAS SISCO, sin duda un descuido de la última reforma de 1987. Inicialmente, bajo un gran abeto que todavía respira, había una jaula con un jabalí que hacía las delicias de los niños y la desconfianza de los adultos, se llamaba Rocky, como Rambo, vaya, Sylvester Stallone. El pobre Rocky no era agresivo como su homónimo neoyorquino que le pides la hora y te pega un puñetazo en la boca que te han de cantar el miserere. No, ni pensamientos, fíjese qué paciencia tenía el animal que alguna tarde de invierno el Niño le ponía un collar y se lo llevaba de paseo al bosque. Que nadie se preocupe, ya contaré más adelante quién es el "Niño". También es para recordar la fuente en medio de la jardinería que con su rumor de agua brotando en estado líquido creaba el ambiente necesario para las tertulias de media tarde, los veraneantes estaban embelesados ​​con la fuente. No sé muy bien si era por el clímax de paz que generaba el chorro o porque significaba el preámbulo para engullir la cena. A la hora de la cena, la gente de fonda tiene las mandíbulas de hierro. Pío-pío, pío-pío, oyen los pajaritos, sí? Pues esta era la melodía con la que los veraneantes pasaban las calurosas tardes entre confidencias, relatos, promesas y alguna que otra mirada perversa dirigida al escote de alguna muchacha recién llegada. Miren, no me puedo resistir, cuando rememoro esos instantes tan sublimes que, quieras que no, te transportan al Romanticismo novecentista me hago la idea de que estoy con la gente de Miralls trencats, El viudo Rius o la muy añorada Florista de la Rambla. ¡Oh, qué fuerte!


Pero la vida ya tiene estas cosas, los golpes escondidos quiero decir, los imprevistos angustiosos, la realidad desmoralizadora, la crudeza de una obra de arte dañada. Hoy la fuente, aquel travieso rinconcito, ha quedado reducido a una montaña de ceniza y escombros. La roca volcánica rugosa y oxidada con la que estaba construida, ahora es como un amasijo de mierda de vaca del Pirineo. Ennegrecida, estriada y maloliente. No queda ni un pájaro, ni un nenúfar en el estanque, ni un banco de madera y forja. Nada. Feísima. Quieras que no la humedad se ha ido apropiando del espacio. Es tanto el musgo que hay por todas partes que ahora sería una fuente con barba. En lo alto de la fuente la coronaba una simpática figura de cerámica que representaba un pastorcillo con el paraguas abierto y mirando el cielo. Aunque saben que estos trabajos artísticos de cerámica siempre quedan con unas caras, no feas ni mucho menos, un poco compungidas quizá sí, a mí siempre me pareció el vivaracho pastorcillo que o bien era un afeminado, no un maricón, y que tenía unos ojos de psicópata vicioso. Caramba como pasa el tiempo, que raudas y veloces vuelan las hojas del calendario. Ya sé que más vale esto a que el calendario se detenga. Y en los pueblos, que quieren que les diga, las cosas son de otra manera, más íntegras, más reales, más poéticas si me apuran. Hay una nobleza entre las personas que en la ciudad no se ve por ninguna parte. La vida de pueblo tiene un sabor especial, reconfortante. Puedes aparcar donde quieras. Hablando de pueblos, he leído que un canal de televisión español hará una réplica del Foraster, de Quim Masferrer. Uno de los pocos programas que yo veo de televisión. Un verdadero encanto la vida en el campo, en serio. ¡Sou collonuts amics de Prades…Sou molt bona gent. Y por nada en especial, ni mejor ni peor, pero no es lo mismo, no suena igual, ¡Sois cojonudos, amigos de Villanueva de la Cañada ... Sois muy buena gente! Joder qué fuerte, antes me hago monje cisterciense.


Seguirá.

dissabte, 16 de setembre del 2017

FONDA DE LA HERMÍNIA (Pedazo segundo)

Pedazo segundo
UN VISTAZO POR EL PUEBLO

El pueblo no es precisamente de los pequeños por la zona donde se ubica. Tiene una población aproximada de 300 habitantes. No queda ninguna sucursal bancaria, si bien bajo la escalera del ayuntamiento hay un cajero automático de La Caixa, justo al lado de los gigantes Y cabezudos. No hay Mossos, guardia civil tampoco, pero en su día hubo, muy posiblemente por el negocio del contrabando, tan lustroso en aquellos tiempos. En cuanto al comercio y servicios pues los habituales: carnicería, bodega, un café, mercería y marroquinería, parroquia de Sta. María de las Nieves, colegio de primaria, panadería, y el clásico corte inglés: tienda donde se vende de todo. Y, naturalmente, hombres y mujeres para dar vida a todos estos establecimientos y los niños necesarios para rellenar las aulas de la escuela. El alcalde, Bertomeu Armengou, buena persona y muy servicial con la gente, políticamente hablando es independiente, o sea, que no profesa militancia partidista. Mucho mejor, una amenaza menos. El alguacil es un personaje entre simpático y grotesco, de los que coloquialmente los etiquetamos como inacabados, faltos de cocida. Antiguamente este cargo se ocupaba también de trasladar al vecindario las noticias y avisos locales de interés. Como por ejemplo, que ya ha llegado la furgoneta del pescado o que se espera granizo para el viernes. Se convocaba al vecindario en lugares estratégicos mediante unos toques de corneta. Tararíiiii ..... se hace saber .... Hoy eso ha quedado obsoleto, se han dispuesto por todo el pueblo altavoces y las noticias se transmiten por este sistema de megafonía. Con el fin de captar la atención del vecindario, previamente emiten unos segundos de alguna melodía que siempre es la misma. El anterior alcalde, que estrenó el ingenio, quería algo serio, no ordinario ni moderno. Algún espabilado le endosó la 5ª de Mahler en el fragmento de las trompetas de la muerte. Y el vecindario, ferozmente contrariado y acojonado, exigió un cambio de melodía. El alguacil propuso el pasodoble España Cañí y obviamente fue abucheado y bañado con aceite de oliva virgen sin refinar, del que todavía se lame, dicen. Maldita sea, ahora me apercibo de que no he dicho el nombre del pueblo, válgame  Dios, qué distracción la mía. Pues sí, este hermoso lugar al abrigo de las cimas que lo separan de Francia se llama Rocavella. La economía se basa primordialmente en el sector agropecuario, el de cultivo y el de explotación forestal. El turismo, de toda la vida, guarda unas singularidades muy propias. 

Aun no siendo la Cerdaña comparten con un buen puñado de pixapins que disponen de casa propia, fines de semana y algunos días de agosto se dejan ver. La singularidad a la que he hecho referencia, se trata del establecimiento más emblemático de la población desde hace cerca de cien años. Es un caso extraordinario, cuantos más años pasan más afianzan el negocio. Durante la larga época de los fríos y las nieves, poca cosa, en cambio en Semana Santa, julio y agosto, se convierte en un verdadero hervidero de gente. Les hablo de la Fonda Herminia. Nació con este mismo nombre, muchos años después lo cambiaron por Hotel Herminia, hasta que hará treinta años que lo rebautizaron como Fonda Herminia, y hasta hoy, si bien por todos estos lugares se la conoce como Ca l’Herminia. Como todos, este tipo de establecimientos centenarios se han tenido que ir poniendo al corriente de los tiempos con las lógicas renovaciones, mejoras, adaptaciones y cambios necesarios. Cabe decir, sin embargo, que en Ca l'Herminia ha costado un poco este proceso de mejoras, son muy remisos a la hora de meterse la mano en el bolsillo, unos garrepas, vaya. Y eso contando con que tienen los riñones bien abrigados. Basta decir que la cocina económica que tenían desde los inicios no la renovaron hasta hace cuatro o cinco años. Era un destartalado artefacto de hierro de más de mil kg que ya clamaba al cielo, con soldaduras por todas partes y alambres haciendo de soportes o tiradores de diferentes partes del artefacto. Las neveras de madera y los utensilios de trabajo aceitados y grasientos. Las sartenes requemadas hasta el último suspiro. ¿Como les diría yo? Unos guarros, vaya. Por lo que se dice, un día recibieron una visita inesperada, que no eran precisamente los de Michelin, y después de un cambio de impresiones algo tenso, al poco tiempo recibieron un comunicado que no sólo les hizo temblar los dientes, sino que llevaba incorporada una notificación inapelable por la que les obsequiaban con un palo de aquellos que hacen historia. Incluso, del disgusto, Herminia tuvo que guardar cama una semana entera. La fonda esta en medio de la plaza del pueblo. La centralidad urbana para entendernos. A diferencia de casi todas, no es redonda ni tampoco cuadrada o rectangular, no. Es como aquella plaza de Lucca (Toscana) que tiene forma ovalada. Grande, espaciosa, la mitad con árboles y bancos de madera, y la otra mitad para el paso de vehículos, camiones y el autobús de línea. Si bien Ca l'Herminia es el ojito derecho del lugar, allí mismo confluyen los factótums de la convivencia: el ayuntamiento, el horno, la farmacia a días alternos, el bar Copo de Nieve, el corte inglés y algo más . En el edificio nº6 de la plaza, segundo primera, vive el doctor Ulldemolins hace aproximadamente unos treinta años, nunca ha querido pertenecer a la seguridad social y aún cobra la iguala a los vecinos con lo cual se va sosteniendo. Persona muy respetada y con un gran predicamento por parte de todos los vecinos. De cada cuatro diagnósticos equivoca cinco, pero no se le tiene en cuenta, y por la fiesta mayor abre el baile de noche. Es soltero y se da la feliz circunstancia de qué en la misma escalera, en el cuarto primera, vive la señora Amelia, persona ya mayor y muy afable que de joven ejerció en Barcelona de puta, con buena acogida y éxito profesional. Ahora la pobre, sin ascensor, ni dientes, sale poco de casa, a menudo sube el señor doctor y se hacen auscultaciones recíprocamente, si bien el médico ya tampoco está para demasiadas auscultaciones, y las vaginales, ni olerlas de lejos. Entre la ayuda del doctorado amigo y media docena de adolescentes que suben de vez en cuando a que les toque la corneta, pues mira, se va arreglando. Pero vaya, no creo que ya pueda soplar demasiado tampoco. Ya se sabe, la procesión es muy larga y el cirio muy corto. El corte inglés pertenece nada menos que a la esposa del señor alcalde. Tiene por costumbre tener siempre en el cristal de la puerta un folio rayado en el que dice, Ya vengo, un número de teléfono y debajo, escrito con claridad, el horario de apertura y cierre del establecimiento. La gente del pueblo, sabedora del inciso, pasa primero por casa de la alcaldesa consorte y ¡Carmetaaaaaa! En cambio los pixapins la llaman por teléfono y baja corriendo, vive a dos pasos.


Seguirá…-

dimarts, 12 de setembre del 2017

LA FONDA DE LA HERMÍNIA


HOY EMPEZAMOS LA PUBLICACIÓN DE "LA FONDA DE LA HERMINIA" CON EL PRIMER CAPITULO. RELATO DE TONO HUMORÍSTICO PARA DESCRIBIR LA VIDA DE PUEBLO A TRAVÉS DE UNA FAMÍLIA DE LO MÁS SURREALISTA. SEGUIRÁ EN LAS PRÓXIMAS SEMANAS.

Pedazo primero
MEAPINOS INTRÉPIDOS

Estamos en el pre Pirineo, en la cara sur, rodeados de altas colinas y de impresionantes cumbres que hacen de agentes fronterizos. Estos valles están llenos de pequeños pueblos y pedanías donde la gente, de la solidaridad hacen una manera de vivir, hoy te ayudo yo y mañana lo haces por mí. Vivir en la montaña no es cosa fácil, es muy duro. Pero disfrutar de los valles verdes es un regalo de Dios. Se ha puesto de moda que vengan por estos parajes gente de ciudad que, al sufrir las exclusiones del trabajo, la falta de trabajo o, lo que es peor, han hecho siete días de estancia el año pasado, han creído que huyendo hacia montaña las cosas serán más fáciles para sobrevivir: un huerto, media docena de gallinas, un gallo, dos patos, un cerdo y una bomba manual para sacar agua del pozo. De electricidad nada de nada, esto es para los meapinos, se trata de no dañar la naturaleza, un pequeño generador para cuatro bombillas y el portátil. Se decantan por una casita en el valle o una prehistórica borda en ruinas, ya nos lo haremos, paciencia y constancia. Nada de tele ni de comodidades urbanas, tan sólo un destartalado 4X4 que cae a trozos, como debe ser. Queremos ser gente rústica, enamorada de la montaña, queremos vivir de la naturaleza. ¡Muy bien, así me gusta, valientes! Les emociona despertarse en medio de un prado verde y florido donde el sol hace sus primeros bostezos, los animales saludan a su manera, el perro, muy importante el perro, los apabulla a saltos y besitos. Desgraciadamente deben ser muy diestros en la administración del sol, toda vez que hacia allá las diez y media ya desaparece tras un pedazo de montaña que tienen enfrente. Él descubrirá que hacer de albañil, carpintero o pintor no es exactamente como aquellos programas de la tele que seguía con tanto entusiasmo e ilusión -Haga su propia casa-. Pero donde encuentra más inconvenientes es en el huerto. Efectivamente, aunque en la feria de San Mateo haya comprado semillas de todo tipo, para plantar las lechugas, tomates, cebollas, ajos y patatas, se da cuenta de que el libro de instrucciones no sólo es una mierda como un tractor, sino que ve hastiado como sus manos de contable de segunda le están quedando como las suelas de los zapatos mordidas y, muy lamentablemente, los riñones le queman como una antorcha, privándole incluso de abrocharse las alpargatas. Alpargatas que ,con el coño de las ramitas y las ortigas, ya las mandó a rodar por el barranco del Ángel, muy próximo. Pero el desencanto no termina aquí; cuando harto de proferir maldiciones y blasfemias, cuando las callosidades de las manos le revientan, cuando el mango de la azada chorrea de sangre mientras cava los bonitos surcos del huerto, entonces, sólo entonces se da cuenta de que allí no hay agua para regar! Al instante se le enciende la luz, iré sacando cubos del pozo. Y unos cojones sacaré 500 cubos de agua cada dos días! Y todavía no le ha dicho nadie que en verano el pozo se seca.


Bueno, tampoco quisiera parecer que pretendo hacer un alegato en contra del mundo rural, todo lo contrario, nada más lejos de mis creencias, para mí todas las bendiciones son pocas para la gente que con sus esfuerzos y toneladas de dignidad hacen posible la vida en estos lugares. Otra cosa son las decisiones tomadas a golpe de sangre o querer ver bucólico lo que sólo son pedruscos y matorrales. Y mucho peor creerse que uno es capaz de hacerlo todo en esta vida. De todas maneras, parece ser, de acuerdo con las conversaciones de gente que lo saben a ciencia cierta, que en estos procesos ciertamente laboriosos y muy comprometidos por parte de pixapins que optan por reciclarse, que el factor "mujer" es mucho más explosivo, si se me permite la expresión. Así es, la mujer es más vulnerable como también suele ser mucho más realista que los ceñudos de los hombres. Dicen que una tarde de otoño avanzado, llegaban los chillidos y la algarabía de una parejita en proceso de adaptación al medio, a unos 3 km del pueblo. Eres un hijo de puta me has enredado. Hombre, enredado no, tú también estabas ilusionada. Me tengo que calentar el agua todo el día, no tenemos agua caliente. Voy a mear al corral a media noche, con las bestias y no hay luz, el cerdo me mira y el perro me huele. Me prometiste una casa como la de Raíces Profundas, allá en el Oeste. Tenía de todo, joder, y pasaba un río cerca. Alan Ladd sabía hacer de todo. Yo tengo una casa que es una mierda y quizás todo lo que nos aportará aquella película serán los indios. Las lechugas que cosechas no las quieren ni las gallinas, las patatas huelen mal y el cerdo dice que me las coma yo, y los patos se mueren de hambre, tienen más pico que cuerpo. No quiero vivir más en esta casa de mierda y moscas. No tengo lavadora, ni microondas, ni calentador, ni estufa. Me muero de frío y con las manos cosidas de sabañones. No nos da el sol y en la mierda de jeep que compraste no quiere subir ni el perro de los ruidos y chasquidos que suelta. Y tú con el martillo y cuatro clavos en la boca aún no has tapado ni un agujero de las ventanas. ¡La madre que me parió, pero que hemos hecho!
Bueno, se hace evidente que, en cualquier caso, nunca llueve a gusto de todos. Y ahora llueve sobre esta parejita de granjeros Playmobil.
Seguirá

dijous, 27 de juliol del 2017

AZOTES DE MAR. ¡QUE VERANO MÁS GUAY!

Has jurado guardarme amor eterno, decía él, burro él, por lo cual ya no me podrás poner cuernos en la vida, concluyó el burro. La respuesta a tan onírico razonamiento no se hizo esperar. Vete a tomar por culo y no digas más chorradas, dijo ella mientras se tensaba las gomas de su braga/bikini. La acción se desarrollaba a escasos dos metros de mi copa de vino blanco, muy frío, claro. El menda, con los brazos y piernas embadurnados de ininteligibles trazos azules, cuando se desprendía de su gorra de guerrillero, presentaba un micro cráneo plantado de pelos amarillos en su parte superior, la azotea digamos. Los laterales del cráneo, presumiblemente, se habrían esquilado con el cuchillo eléctrico de rebanar chorizo. Style Changui. Su supuesta prometida, esparcida en la toalla, destacaba por sus tres aretes colgando del lóbulo, una perla más falsa que la inocencia del PP en todo el labio inferior, y un indiscreto y oxidado cascabel penetrante y colgante de su ombligo. Style putón verbenero. Más no vi. Pero mi instinto, ay mi instinto!, me sugiere que alguna herramienta debía llevar la moza en toda la boñiga. Quizá una campanita, puede que un diente de mono, no me jodas!, quien sabe, a saber. No les cuento nada más de la conversación de esos trogloditas, no vale la pena tener que darnos un bañito de yodo. Por cierto, verdad que se han inventado el pipi/can o la playa/can? Pues coño que monten el tarugo/can y metan a todos estos del cerebro congestionado. Eii Choni. Que gentuza, coño. Marchando otra copita de blanco, por favor. I fresco.


Ya saben, la bañota del veraneo. El coñazo de la brisa, el bochorno, el maldito calor, las infusiones de teta nocturna en la arena, el moderno bañador de papá, dios mío! Los recién ahogados, las sirenas, ambulancias, la policía y, en fin, los cojones de los negros dando color a la cosa con sus modelitos y bolsos Vuitton de todo a cien, amigo. Que si a la vuelta me tiro de cabeza al gimnasio, que como sigas así la barriga te va a esconder la pirula…pa lo que sirve! Que si en los balcones fuera guiris! Aquel que dice veo culo, quiero culo, la Sra. que por fin pesa solo 52 kgs, pero las tetas 48 más, que no nos dejan traer al perrito, cagüentodo. Miniflauta de Jabugo a 9 euritos y mal provecho. El coche nuevo, por pagar, las consolas de los niños en el respaldo, en cómodos plazos, ella con pamela y él con cabreo, el perrito, la pelota de playa, el apartamento, por pagar, hecho una mierda con tanta humedad. La gente se lo monta bien, tenemos apartamento en segunda línea de mar. Sabe distribuir los tiempos y alternar las fases de la luna: 15 días para disfrutar arruinándose y once meses y medio para pagar las cuotas de la hipoteca y el IBI de premio de consolación.


Hombreee, Pedro, cuanto tiempo, coño! Hacía años que no lo veía, pendenciero, vago, vividor, sin trabajo conocido, amante de sus amantes, soltero y víctima de los asedios sexuales. Qué es de tu vida, sigues enarbolando el palo mayor en mares revueltos? Porque supongo que no te habrás casado, no? No, que va, que va. Todo ha cambiado, amigo. Ya no es necesario seguir haciendo de sabueso y husmeando mujeres a las que hacerles un favor. Ahora todo es más sencillo. Hoy existe el WhatsApp y las suministradoras de orgasmos, jajaja! Ostia Pedro, lo que tú no sepas... Y se puede saber quiénes son las suministradoras de orgasmos, no me dirás que ahora vas pagando por ahí. Ni un duro, hoy las mujeres, no todas, claro, ya son más osadas que nosotros en los viejos tiempos, y te ponen entre la espada y la pared en cada esquina. Y aquí en la playa, ni te cuento.  Coño, y yo siempre enclaustrado tocando el piano, burro ignorante si soy. ¡Suministradoras de orgasmos, mecagüen la leche! Pero que Guay!!

dijous, 20 de juliol del 2017

AZOTES DE MAR. EL CALOR DE UNA FACTURA.

Hoy no voy a hablarles del calor, las olas, los chiringuitos, los arrumacos nocturnos en la arena o las gambas al ajillo. Ni de la madre que los parió. No sé quién es. En todo caso, tan solo me referiré, excepcionalmente, al calor. Nada nuevo, ningún cambio, como cada año sino más: Estoy hasta los mismísimos congrios de llevar pegada cada día, en los brazos y lo que sigue tras ellos, esa fina y transparente capa caliente, húmeda y pegajosa que entorpece el normal funcionamiento de las pocas neuronas que acumulo y, tristemente, dinamita cualquier iniciativa encaminada al más mínimo esfuerzo. Todo al contrario, sin duda, de cuando concurren todas estas circunstancias en un tórrido encuentro con una vaporosa damisela. Siendo así, todo calor es poco. O era poco, porque ya ni me acuerdo. (Calor: sensación que se experimenta al entrar en contacto con un cuerpo caliente o al estar en un ambiente caliente.)


Pero sigamos, que el calor arrecia. Alain Ducasse es de esa generación de cocineros que, con solo verle la sonrisa, sabes que te pateará el duodeno mediante “l'addition”. Ofició de gran gurú de los fogones en el segundo piso de la Tour Eiffel en el Jules Verne. Se trataba de una cena romántica con la que el presidente de la república agasajaba al matrimonio Trump-Melania. A la izquierda, Brigitte y Donald, en frente, Emmanuele y Melania. A sus pies la ciudad luz y el Sena. Algún listillo de los muchos que sobran, se apresuró en confeccionar una foto montaje en la que se apreciaba una factura por un importe total de 154.953 euros. Cagüendiós! Fue la reacción airada e inmediata de los furiosos internautas. Y un Armand de Brignat valorado en 130.000 euros, otra vez, cagüendiós, las redes sociales, clamaban y rugían. Motivo no les faltaba, estoy seguro. Afortunadamente a las pocas horas, Le Monde enmendó la plana a los impresentables que originaron tal confusión, falsedad morbosa. El ágape no supero los dos mil quinientos euros, facturados a Emmanuele Macron, no al estado francés. O sea, como en España se hacen estas cosas, pero al revés, denle la vuelta y Bingo! En cierto modo puede excusarse la ligereza de los internautas españoles porque no están acostumbrados a estas pequeñeces. Lo malo de los 2500 es que sin ser un desafuero tampoco es una bagatela, pero ya verán cómo será aprovechado por alguna Mariloli para decirle al marido que a ver si se descuelga con una cena así, no seas tan roñoso, tonto del culo. Cagüenlaostia! Vacaburra, eres. Si es que somos así, cojones, a qué negarlo. En otro orden de cosas, hablando de Melania, esfinge, faraona, inexpresiva, muda, belleza agresiva, exquisita escultura eslava y con gafas de sol oscuras, impulsa a subirse 154953 veces al segundo piso de la Tour Eiffel para darle la mano, sin ascensor, trepando hierros. Joer, anda que no! Pues bien, en otro montaje fotográfico de algún desalmado, se puede ver a la princesa de las agrestes llanuras americanas, meter inocentemente la mano en el paquete presidencial, del francés. Será desgraciado el tío, no el francés. Es que lo que no puede ser, no puede ser.

Ya me disponía a cerrar los bolígrafos y colgar el ordenador, cuando me aparece una notita en la esquina inferior derecha de la pantalla en donde leo: Culo veo, culo quiero. Coño! ¿Quién hay por aquí? El cojín se hinchó y me apretó más, el culo. Qué me dices, no me jodas, por favor, pero en dónde estamos? Aprieto tecla y se me redirige a una página de Instagram en la que aparece el archifamoso, gran editor de programas de entretenimiento, marujo de gallineros y cotorras, comandante en jefe del ejército de marujas españolas: Jorge Javier Vázquez, de espaldas, en bolas, apoyado en una columna helenista, la vista perdida en el horizonte y el culo en pompa, con un pie de foto que quizá evoca sus pensamientos y reza: culo veo, culo quiero. ¡Cagüendiós! 


dijous, 13 de juliol del 2017

AZOTES DE MAR. UN COÑAZO

A las olas no hay quien las pare, hacia arriba, hacia abajo, que subo, que me bajo. En fin, un coñazo. No las olas, sino el gobierno de las corruptelas; que no hagáis tonterías o vendrá Frau Cospedal, que si te doy con el 155, que si te enrejo y me chuto tu patrimonio, que nada de comprar urnas o pongo al fabricante en una urna y a ti en una tasca de tintorro cañí, que como buen español no negocio porque no me sale de los cojones y olé, que como buen demócrata me encanta el airoso pasodoble que lleva por título susurros de sables, que si te incauto la Cheneralitá y monto un puticlú, que si me arremango y lleno de Bárcenas la Cheneralitá para dirigil-la, que te invado la región, la inmovilizo y la bloqueo  -Bueno eso no, que si la bloqueo, Egpaña se me colapsa-, que voy a encarcelar  a tres millones de catalufos, que monto un gran hermano en la TV3. En fin, ya digo, un coñazo como la copa  de un pino.


Como iba diciendo, las olas suben y bajan. Y porqué qué coño hablaría yo de las olas ahora? Ah sí! Estoy en la playa y he de atender a mis azotes de mar, mi concepción in situ acerca de las palmeras azotadas por el viento, las hordas de guays en pantalón corto y el sensual contorneo de bellas mujeres en las noches de cenas en terrazas y ambientes chic! Que yo sepa el alcohol no ha sido invitado pero, créanme, pura lujuria, no se ve pero se le nota, campea y reina a sus anchas, desde las más lúgubres y atocinadas mesas hasta el más alto pabellón con bandera española de los yates amarrados en batería. Todo el mundo dándole al hocico con mano de vidrio y espíritu de 40 grados, doblando el codo con brío y traza marinera. Y quizá, pobre de mí, tengan toda la razón del mundo en coger esas cogorzas tan aristotélicas o quijotescas…se ven tan distintas las cosas! Claro que sí, justo al lado hay una mesa con dos parejas de cierta edad, frente a frente, durante toda la cena no han cesado sus estúpidos circunloquios en voz más que alta. Le he sugerido a mi hijo que quizá habría que llamarles la atención, cena tranquilo que te conozco. He cenado. Ellas despampanantes, bellas, atractivas, grandes ojos rimelados. Los dos jamelgos cargados de pulseras, medallas y peazo Rolex, claro. Camisa blanca y calzones cortos. Que estampa más estival y festiva! De comer no sé qué han comido, pero de beber…un fraude para las entrañas, una auto aniquilación y exterminio de las queridas asaduras, bendito hígado! Me abstengo de relatar en qué estado se encontraban al marchar, desequilibrio en estado puro.

El calendario me informa de que es jueves, el sol hace rato que chulea en las alturas y el mar azulea el horizonte de mármol turquesa, buen día para navegar, no navegaré. Mi mujer, consciente de mi ingente tarea en este mundo,  me ha dejado una lista encima del ordenador que de lejos intuyo como un rollo de papel de wáter. Toca supermercado. He salido de casa silbando para no exteriorizar mi cabreo aunque, bien mirado, también me gusta  ocuparme de la compra porque, entre otras cosas, compro lo que nunca me comprarían a mí. Alerta! Hace dos meses que no compro whisky, nada, ni gota, en casa. Maldita barriga, no se da por aludida y sigue con su pertinaz crecida. Otro coñazo como una casa.


Buenas noticias, en su último informe económico el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, asegura que Catalunya lleva puesta la directa arrojando unos resultados más que óptimos. ¿Exportación, rasgo identitario, industria eficiente, carácter emprendedor de los catalanes, coyuntura mundial? No amigos míos, nada de eso. El ministro tiene la certeza de que esos magníficos resultados se deben a que ¡Catalunya está en España! Cágate lorito. Media España ya se está frotando las manos. Ni siquiera es un coñazo, esto es la coña en persona. Y marinera, claro.

dijous, 6 de juliol del 2017

AZOTES DE MAR. ROGELIO, LAS NUBES Y EL JUEZ.

Se produjo la muerte de un conocido, le apreciaba. La muerte, ni que sea esperada o temida, siempre nos coge con el paso cambiado, el efecto sorpresa nos conmueve. Y los sentimientos, como los pétalos, se abren de tal manera que entonces, y solo entonces, descubrimos que sentíamos por el finado algo más que una simple amistad. En ocasiones incluso ensalzamos aquellas virtudes que jamás tuvimos la honradez de reconocerle. Por no mencionar las críticas subidas de tono con las que denostábamos su trabajo o sus dotes.

En este caso no ha sido así, Rogelio fue un marinero de aguas precipitadas, embarcó con diecisiete años en un barco bacaladero y ya no abandonó el mar hasta el día de su jubilación, hace apenas unos cuatro años. Con singladuras de diez meses la vida de Rogelio transcurrió entre  Terranova y Groenlandia, y sus últimos abordajes fueron en el Mar de Barents, al norte de Laponia y al sur del Polo Norte.  Era un hombre parco en palabras, ceñudo, huraño y adusto. Libraba dos meses al año quemando sus cartuchos en el bar de la cofradía de pescadores. Sobre los cuarenta años un accidente le mermó en parte las facultades de su brazo izquierdo. El capitán no permitió su evacuación a ningún puerto noruego y fue atendido en la enfermería del buque. El maldito arpón destripó su antebrazo. Tenía sentido del humor e incluso hacía reír a sus contertulianos. A la pregunta de si tenía una novia en cada puerto, siempre respondía airado que él no tenía novias, tenía esposas en todos los puertos de Escandinavia que le trataban como a un marido de verdad, decía. No hay más, se ha sentado a la mesa de Neptuno y le deseo una larga y cómoda singladura en el fondo del océano en donde, a no tardar, tendrá una sirenita esperándole en cada arrecife.


El tiempo es implacable, cada día amanece según lo que le salga al tiempo de las entre nubes. Después de un junio abrasador e inquietante, julio despereza con altibajos impredecibles. Hay gente en la playa, me lo miro de lejos para no quemarme, pero las calles aparecen con cierta tranquilidad, sobre todo para los comercios. No así en la noche en que el bullicio se dispara y poder reservar una mesa en un restaurante se convierte en una odisea. Seguimos con los estereotipos de siempre, oigo una señora refunfuñar porque una tienda luce un letrero con la palabra “souvenirs”, esa manía, dice, de rotular todo en catalán. Podría ser la misma que el año pasado me indigestó el Martini por aquello de “pa”, debiendo ser, según ella, “pan”, no lo entendía, a pesar de que el establecimiento no tenía motos ni coches, ni mucho menos bragas y sostenes en el escaparate. ¡Maldito catalán subversivo!


Veo por televisión, con rubor, impotencia y asco, a una señora llorar desconsoladamente porque han ”okupado” su casa y no solamente no puede entrar en ella, sino que le han aconsejado que no aparezca por allí, que formule la denuncia pero que no tome ninguna iniciativa que podría perjudicarla gravemente. Les confieso que es algo que me aturde y saca de casillas, por no decir que me encabrona muy seriamente. Para terminar de rizar el rizo, los ocupantes, desde el balcón, se mofan de ella, la insultan y la conminan para que se vaya a hacer puñetas. Creo que legalmente existen no sé qué vericuetos legales que impiden el desalojo inmediato de las viviendas afectadas por esta lacra que se cuenta por miles. Me gustará hablar con un juez, no con un abogado o sabioncillo de turno, con un juez que me dedicara el tiempo necesario para instruirme y hacerme entender que el principio de propiedad privada es interpretativo, que pueda ser según como. A ojos de un lego como un servidor, el asunto es sencillo, diáfano, neto, indiscutible, injusto, lamentable, insultante; Yo vivo ahí, pago los impuestos, tengo una escritura justificativa de la propiedad porque la ley me obliga a tenerla, he pagado al notario sus honorarios y al registro también, y, me duele, pero también he pagado la hipoteca. ¿Y no puedo entrar en mi casa?