dijous, 20 d’octubre del 2016

ELECCIONES, MÚSICA Y OTRAS PORQUERÍAS

Fuera de Estados Unidos serían pocas las personas que estarían de acuerdo con el desarrollo de las elecciones a la presidencia de aquel país. Ha sido, y es, una campaña larga hasta el bostezo, como siempre, propio de un estado democrático y de unas dimensiones gigantescas. Los dos contendientes, Donald Trump y Hillary Clinton, se han batido el cobre como corresponde en estos casos. Clinton, quizá por ser mujer, y aunque haya sufrido altibajos en sus apariciones, incluidas las de salud, podríamos decir que ha sido más comedida, más oradora y menos insultante. Su oponente, el archimillonario Trump, ha hecho gala continua de su ordinariez, su carácter dominante clásico de quien no acepta nunca un no por respuesta, ofensivo, insultante y con una obsesión por denostar y humillar a todo el género femenino, con revelaciones  de nombres y apellidos y con carácter general, de un mal gusto irreconciliable. Un gañán con robusta cartera, vamos. Dada la capital importancia de la nación americana en todo el mundo, sabemos que cuando estornudan, los demás tenemos una pulmonía en puertas. Eso es así para bien o para mal. El martes cinco de noviembre saldremos de dudas. De confirmarse la elección del republicano sugeriría a Mariano Rajoy que se abstenga de solicitar audiencia alguna a la Casa Blanca, podría ser tratado como a un indiano y enviado el fin de semana a las montañas de Maryland, a la residencia de Camp David, para servir los desayunos a los ilustres huéspedes y sus invitados, sin olvidar el café de media tarde. Que se olvidara de su antecesor bigotudo al que permitieron compartir reunión, fumarse un habano y poner los pies encima de la mesa de centro. Todavía el personal de servicio del rancho, y el servicio secreto, no se han repuesto de tanta osadía circense. España es una gran nación y la más antigua de Europa, dice Rajoy, si, si, de acuerdo, ya lo hemos oído, pero guárdesela a buen recaudo no vaya a ser que se le caiga de las manos y ya la hemos jodido. Porque si se rompe en añicos no habrá Constitucional con suficiente cola para pegarla. Sin obviar ni menospreciar que Rajoy es un gran estadista así como su tribu de corruptos conspiradores.



El caso es que a pocos días del evento de repercusión mundial, mucha gente con firma reconocida ha empezado a postularse y declarar públicamente sus preferencias, o su preferido. Es este el caso de la “diva” Madonna. Especie de cantante con desparpajo, aparato escénico y sex-appeal de la que, por cierto, no me gusta nada, aunque reconozco que peco de reprimido musical. La diva ha lanzado su grito y levantado las garras en apoyo a la senadora Clinton. Nada menos que en el Madison Square Garden de Nueva York lleno a reventar, se ha ofrecido al mundo para todo aquel que vote a la senadora ofrecerle sexo oral. De esta manera lo han informado los medios de todo el mundo. Pero exactamente lo que dijo la cantante fue “Si votan por Hillariy Clinton les haré una mamada, ok?” Y añadió “Soy buena…me tomo mi tiempo, miro a los ojos…y trago!” Pobre de mí, ya me perdonaran, pero yo debo pertenecer al periodo Cuaternario. Esto es posible? Pues sí.


En fin, vamos a pensar que esto es real y que seguramente complace a un montón de gente, pese a su cruel detalle pornográfico, o gracias a él. Me pregunto si habrá límite para este tipo de pronunciamientos y otros del mismo sello. Pongamos que surte efecto el invento y que antes de jurar el cargo Hillary ya se han formado colas en todo el globo terráqueo. Irán en taxi, en tren o en avión? Pero todo se colapsará, el universo en cola. Madonna dejará de cantar o podrá compatibilizar ambas gestiones. Dispondrá de aceite labial para evitar erupciones o sencillamente no le quedarán labios, encías ni dientes y bailará de espaldas con uno de sus antifaces. Me pregunto. Me declaro un rematado inculto que cada día le cuesta más entender lo inentendible. 

dijous, 13 d’octubre del 2016

QUE SIGNIFICA “NACIONAL”

El día de La Fiesta Nacional, que en esta ocasión no se trataba de una corrida de toros, reunió a un montón de gente bajo la lluvia, en donde destacaron más las ausencias que las presencias. En definitiva más de lo mismo, los besamanos, los saludos fraternales con derecho a cuchillo, las genuflexiones, los paraguas pintados de nacionalismo español, la legión para orgasmo de muchos, los reducidos apartes con la mano en la boca y ciertas prisas para desplazarse al palacio de los canapés. Exaltación fervorosa y exultante del nacionalismo español, tan rancio y excluyente como de costumbre. Una celebración con toda la pompa que se inventó Felipe González allá por 1980 y pico para realce y gloria del pesebre nacional y las rimbombantes fuerzas armadas con sus marciales saludos y tal y tal. Resumiendo, un acto de lo más caduco, con menos glamur que el acto sexual, pero con una fulgurante chispa que lo destaca de sus homónimos europeos, donde cunde la racionalidad, el regio glamur y su concepción urbi et orbe, para todos y de todos los colores.

Según cuentan las malolientes crónicas la función costó 800.000 Euros, que yo no me creo. Pero aun siendo así pienso que todo ese dinero, en los tiempos que corren, les habría venido bien a un incontable número de personas que se revuelcan en la desesperación. No es decente ni serio. Pero es que este país ha perdido la decencia ya hace muchos años. Y también ha dejado de lado su posición estratégica; Ya no es el sur de Europa, vuelve a la casilla de salida la  del norte de África que, por puras razones políticas perdió en su día. Ahora es el paraíso de los chorizos y mangantes, de los sátrapas con tarjeta visa platino, de los ministros imputados y premiados con un alto cargo en Bruselas, de los ministros bajo grave sospecha de intrigas ilegales para abatir contrincantes políticos, de usar mayorías parlamentarias para conculcar siniestras maniobras, de poner bajo llave las famosas balanzas fiscales para no hacer enrojecer a muchos, de periódicos capitalinos que han hecho trizas el sentido común, el contraste y la fiabilidad. Eso sí, han logrado imponer un sistema ferroviario de alta velocidad que ni los nietos de nuestros nietos conseguirán zafarse de la deuda. También contamos con la ira indisimulada de una vicepresidenta del gobierno que se permite amenazar y condenar supuestos delitos que ni tan siquiera han sido impugnados todavía. Juego al que también se apunta un ministro de justicia obsesionado por el “problema catalán” ignorante de que el problema real lo llevan todos ellos pegado al cogote, el grandísimo problema español.



La Fiesta Nacional del 12 de Octubre y sus símbolos recuerdan mucho a los fastos del régimen anterior. Y el carácter obligatorio de su observancia ya es de por si una imposición autárquica, en nombre de qué o quién me pueden laminar o prohibir mi acceso al trabajo? Las condiciones laborales tan solo se pueden regular a través de sus agentes: los trabajadores, los empresarios y los sindicatos. Todo lo demás es folclore perturbador. Las imposiciones no son nada aconsejables y los abusos de poder, menos. Para muestra, un botón. En Catalunya tenemos ya las alforjas rebosantes de arbitrariedades que no son de recibo en un estado democrático. Todas las iniciativas parlamentarias, de un parlamento, ojo, son sistemáticamente impugnadas, incluidas las destinadas a favorecer a los más desvalidos y los más necesitados.


Dice Fernando Ónega que lo acontecido en Badalona este fin de semana, el desacatamiento a un mandato judicial, puede haber sido el primer acto de gran desobediencia institucional (Qué significa desobediencia). No es del todo cierto porque ha habido un buen número de Ayuntamientos y empresas privadas que han desacatado. Pero da igual, España, mal les pese, es un conjunto de naciones, todas con su propio idioma, sus hábitos, sus símbolos, sus creencias y sus voluntades. Y hay cosas en esta vida que no se pueden regular por decreto, a lo sumo mediante el diálogo. De seguir con la venda en los ojos, España necesitará un millón más de jueces pero, créanme, ni así.  El desinterés, la desidia y el olvido seguirán su curso, por simple hartazgo.

dijous, 6 d’octubre del 2016

NO UNO, SINO LOS DOS

Es la primera vez que he acudido a un fisioterapeuta, hoy tan en boga. Tras una breve espera me han acompañado a una gran sala llena de camillas, aparatos gimnásticos, esterillas esparcidas  por el suelo y un par de reservados con cortinas. Me ha parecido ver dos hombres de mediana edad y una señora mayor haciendo ejercicios supuestamente reparadores de sus carencias o lesiones. Hablaban entre ellos y se reían con frecuencia, posiblemente coincidían desde hace tiempo por la confianza que se dejaba entrever entre ellos.

La noche anterior a colgar el cartel de cerrado por NO vacaciones, me levanté de la cama para ir al baño, puse los pies en las zapatillas, a oscuras, me levanté, y sin comerlo ni beberlo sentí algo parecido a una descarga de un millón de voltios en mis desdichados talones. Era tan intenso el dolor que creí morirme por los pies, me desplomé quedándome de rodillas y procurando no hacer ruido para no despertar a mi compañera de lecho, mi mujer, claro. Como un buen San Agustín me desplacé de rodillas hasta el baño, como pidiendo perdón por mis pecados, cerré la puerta, abrí la luz y me senté en un taburete meditando muy seriamente qué coño les había pasado a mis talones. Me dije “será el tendón de Aquiles, tan famoso él”, pero no, reflexioné, lo mío era talón, no tendón. También podía haber dicho condón, por aquello de la semejanza fonética. Estaba asustado, pensaba en la mañana y de qué manera podría andar si estaba  imposibilitado. Me dolía de manera creciente y muy aguda. Me dormí pensando si podría andar de puntillas pero caí en la cuenta de que nunca he practicado el ballet clásico y al entrar en el ascensor me podía incrustar de un ostión en el espejo frontal.

Una vez ya en la vida normal, no vacacional, en una tarde de cielos claroscuros, me quedé fijamente mirando a los ojos del traumatólogo y angustiado por el temor le clavé mis palabras entre ojo y ojo “Que tengo doctor?” El buen galeno jugueteaba con sus gafas y sin mirarme a la cara dijo “recientemente ha cambiado el calzado? Yo estaba atónito y sudando, creí que se burlaba de mí, por un momento pensé que los talones se retorcían de risa y me jodían más y más. “Mire doctor, he estado cuatro meses calzando chancletas o descalzo y hace una semana que ya calzo zapatos. El hombre sonrió y dijo “usted tiene un espolón en cada pie”. Me quedé sin palabras, apesadumbrado, inquieto. Como pude dije balbuceando “es grave tener dos espolones” y ya no sonrió, se rio a carcajadas y me soltó “No, no es grave, solo que es largo de remediar y jode bastante”. Aquí sí que ya me tranquilicé, miré los zapatos de reojo y sonreí. Cojo por partida doble pero contento.

El fisio se apiadó de mí y me entregó una revista para distraerme durante el tratamiento, que no fue muy prolongado. Me detuve en un informe relativo a las torturas físicas durante la edad media. Les confieso que estuve a punto de vomitar por la voracidad del detallado relato y sus espantosas consecuencias. Huesos rotos, carnicerías, podredumbre y ríos de sangre daban colofón a un documento escalofriante. Tenía mis pies frente a mí y no cesaba de mirarlos por si seguían teniendo cinco dedos cada uno. Me llamó la atención un instrumento llamado la pirámide consistente en una pirámide de madera estrecha y de punta muy afilada, jamás se limpiaba la podredumbre acumulada que a su vez servía de vehículo transmisor de todas las infecciones posibles. Mediante un sistema de cuerdas y poleas se sustentaba al reo, al que iban subiendo o descendiendo según sus confesiones. Basta decir que vaginas o escrotos quedaban reventados por el propio peso del torturado. La Santa Inquisición española fue una adelantada administradora. Comúnmente eran ajusticiados infieles, adúlteros y brujas.




Terminada la sesión anti espolón abandoné el lugar dejando tirada en la camilla la siniestra revista, cogí el coche y no me libraba de las horribles imágenes de las criminales máquinas funcionando a plena producción. Cerrada la puerta del garaje, ya en casa, en medio de un silencio sepulcral, pensé aturdido si el Tribunal Constitucional de España acabará con nosotros restableciendo las jodidas máquinas. No es ninguna broma, estoy colapsado con tanta sangre. Maldito espolón!!

divendres, 30 de setembre del 2016

VENDO VOTO

Pues sí, pongo a la venta una de las partes más íntimas del intelecto. Porque las otras, las otras partes que no forman parte del intelecto, no puedo ponerlas en subasta, las necesito y, dado el caso, tampoco es previsible que hubiera muchas bofetadas por pujar. Parece que se confirman las peores expectativas, será necesaria una tercera convocatoria para dilucidar quién coño va a dirigir este cachondo país. Lo de cachondo dicho con el mayor respeto, una piel de toro no se pone cachonda, se ponen los ineptos profesionales de la cosa política que, lejos de dedicarse al noble menester de legislar, invierten su tiempo y nuestros dineros en sestear en el parlamento, compartir copas, sobarse en abrazos de arma blanca, y poner en aprietos sus flácidos vientres en mesones y ventas, zampándose el cogollo de los mejores manjares. Eso sí, tirando de Visa Oro que tan virtuosamente les hemos facilitado los votantes. Somos así de singulares. O de tontos.

Vamos a ver, un voto es un voto, no hay que olvidar que en ocasiones un solo papelito de estos puede encumbrar un diputado a la poltrona o bajarlo a los infiernos. Sin tarjeta Visa, sin lujosos manteles, exento de vacaciones pagadas, sin amante. Ese es el motivo por el que he puesto mi voto en venta, y aunque con cómodos plazos de pago, su precio es alto dentro de una escala tarifaria que contempla el partido al que pertenece, lo mangante que pueda ser y el grado de corrupción que ostente su organización política. Normas que determinan por eliminación a los partidos que gocen de prestigio, prudencia, credibilidad y honradez. Estos cotizan a la baja, demasiado demócratas, nada corruptos y ejemplos a seguir. No interesan.

No es difícil entender que si son incapaces de hacer bien su trabajo, sean la comidilla de toda Europa, cobren por zanganear y nos amenacen con nuevas elecciones para las fiestas de Navidad, uno se oponga con todas sus fuerzas a tan disparatada trayectoria aunque solo sea por amor propio. No voy a darle la espalda a los turrones y al asado de reno finlandés, o a los villancicos de los niños frente al pesebre de figuritas de barro y las de ofensivo plástico, porque a un grupito de amigos se les ha ocurrido optar a la Visa Oro que todo lo ve y todo lo paga. Es decir, nosotros somos los Visa. Hasta aquí podíamos llegar. Al menos en Inglaterra puedes llegarte a casa del Sr. Diputado y decirle al oído <<Tu eres un joputa porque no has cumplido lo que prometiste>>. Pero aquí si lo intentases te encerrarían en la cangrí por joputa, que es muy distinto. Son dos varas de medir: una mide y la otra te jode.



Esto no es Londres, ya lo sé, donde un jefe de filas puede llegar a equipararse, trabajando duro,  con un Lord y residir en Kensington & Chelsea y los martes cenar en Alain Ducasse at The Dorchester de Mayfair, donde además de comer exquisiteces, al despedirte te hacen un traje a base de libras esterlinas. Pero alerta! Si el diputado no defiende a capa y espada sus promesas bombeadas durante la campaña electoral, puede acabar cenando cada día bajo un puente del Támesis. En España la operativa es distinta, como la cuadratura del círculo, o sea, un bodrio. Aquí ni el conserje cumple con lo dicho, por las noches se pone ciego de tintorro en el Viva España y algún fin de semana se apunta a la montería de Don Fulano, que no persigue al zorro, como mucho algunas zorrillas. Y como se da el caso de que   en su día no prometió nada o nada creíble, en las próximas elecciones sigue siendo votado y a vivir que son tres días.


Ya digo, vendo el voto para las fiestas de Navidad. Si se confía en mi honradez el precio es más asequible y cumpliré mi palabra. Si por el contrario he de ir a votar acompañado del cliente y a la hora que diga, la cosa ya es más onerosa (Me pierdo el reno finlandés, el momento espiritual de los niños o la siesta reparadora). Abstenerse curiosos y bolsillos menguados. Se dan referencias y si es preciso canto ranchera al compás de la guitarra camino del colegio. Facilidades de pago.

dijous, 22 de setembre del 2016

EFEMÉRIDES DE ALGUNAS VÍRGENES

A mi uno de los paisajes que más me ha seducido, sin ningún género de dudas, ha sido en el noroeste italiano. Tierra arcillosa, fecunda, ocre y verde  por todas partes bajo la atenta mirada de los cipreses. Es muy posible que el paraíso terrenal mencionado en la historia sagrada sea precisamente ahí, en La Toscana. Todo ello con la aquiescencia y permiso de la Marca España que, ya se sabe, España es como la madre, que no hay más que una. Y además es de “lo más bonito del mundo entero”. Aun así he de reconocer que frecuentemente peco de indeciso, dudo ante el dilema, me ofusco y decido con la pretensión de simular firmeza, convicción, pero no es cierto ni falso del todo, sino todo lo contrario. Quien entiende de lo que sabe, defiende con ahínco que en el mediterráneo hay tres paraísos universales: La Toscana, La Provenza y l’Empordà. Eso dicen, conozco los tres paraísos y creo que me decido por La Toscana. Eso sí, contando con la benevolencia de Marbella y Benidorm aunque, la verdad, esta última la hermano más con Manhattan que con el Mediterráneo, por aquello de los rascacielos levantados junto a  la orilla herida del mar. España es muy pundonorosa en cuanto a la planificación urbanística de sus costas, sobre todo en levante en donde se ha edificado allá donde a uno le ha salido de los botillos y en lógica y consecuente concordancia con la prestigiada Marca España.



No en vano en aquellas planicies de suaves colinas vieron la luz grandes personajes como: Leonardo da Vinci, Dante Alighieri, Galileo Galilei, Miguel Ángel, Americo Vespucio, Maquiavelo, mi segundo padre, Puccini, Lorenzo de Medici y hasta dos cineastas, Roberto Benigni y Franco Zeffirelli. Aquí, al único Franco que conozco es uno que se fotografiaba a caballo cubierto con una mullida capa, que nació en El Ferrol y firmaba condenas a muerte. Marca España. No es que sea mejor o peor, es simplemente distinto, otra manera, un estilo diferente de enfocar el mundo. Si Puccini escribió Tosca, el de El Ferrol compuso Zasca!, obra extensa en varios actos donde recibía hasta el apuntador, y si el apuntador era catalán entonces concluía con una sórdida apoteosis, fusil en mano.  Que le vamos a  hacer, es una simple cuestión de gustos, si bien estaremos casi todos de acuerdo en que hay gustos muy parecidos al de  la cicuta.

El debate político europeo está ausente en los vericuetos y trifulcas de la pseudo política española. España, y su marca, es diferente a Europa en casi todo, ya lo dijo Fraga pero no hemos sabido entenderlo nunca. En la alborotada y dulce Piazza de Campo, en Siena, se celebra dos veces al año la fiesta del Palio, por la Virgen de Provenzano en julio y la de la Virgen de La Asunción en agosto. Fiesta de origen medieval en donde los distintos barrios o distritos de la ciudad compiten en una vistosa y tumultuosa carrera de caballos, circundando la plaza con lances realmente sugestivos en donde los corceles engalanados galopan sobre los desgastados adoquines al encuentro del Palio. En ambas fechas Siena se halla atiborrada de turistas de medio mundo ávidos de conocer de cerca la emoción de las cabalgaduras en tan reducido espacio y el colorido de los estandartes en plazas, calles y balcones. Aquí, en donde La Marca capitaliza lo bueno y mejor de su catálogo, existe otra medieval tradición, la conocida como Torneo del Toro de la Vega. Cruel y espantoso vía crucis en el que un toro es perseguido, picado y lanceado hasta la muerte. Muerte sádica, lenta, cruda y estandarte del dolor de un ser vivo elevado a la quinta esencia. El toro es soltado cerca de la Plaza Mayor de Tordesillas, corre escoltado por la multitud hasta cruzar el puente sobre el Duero y alcanzar la zona del Cristo de las Batallas –pobre Cristo-. Una vez en el Campo del Honor comienza la liturgia, el lanceo, que consiste en hundirle la lanza en un costado hasta la muerte. Y lo hace con más agujeros que un colador. Caballistas y multitud celebran con gran jolgorio tan siniestro propósito un martes de septiembre, para la Virgen de la Peña.


Qué les voy a decir, si encuentro una ventana en mi devastada agenda, igual me planteo un torneo de cuatro o cinco días en San Gimignano. No habrá toros, ni caballos ni lanzas. Pero los colores y la luz que entrarán por mis ojos les aseguro que no las cambio por ninguna marca. Tan solo pasear y evitar a quien no quiera oírme. Marca? No, por favor. 

dimecres, 14 de setembre del 2016

LA GRAN CAGADA

Un tema curioso, por no llamarlo con su propio nombre: escatológico. Así es, en el año 2010 afortunadamente me libré de un viaje a la India con un grupito de amigos. En aquellos tiempos yo estaba en plena efervescencia viajera y no pude compaginarlo con mi agenda. Al cabo de los meses celebramos una cena para poner negro sobre blanco a nuestras distintas singladuras de los últimos tiempos. Como es lógico todo el mundo hablaba con pasión y deleite de los lugares visitados, haciendo hincapié en sus singularidades y asombros. El reducido destacamento que optó por viajar a la India fue el más derrotista, el más decaído, no sé si el más vulnerable, creo que no. Aterrizaron en Nueva Delhi y allí permanecieron seis días, antes de iniciar un periplo que les llevaría hasta Mumbai –Bombay-. En su discurso las palabras más repetidas fueron excrementos y defecación.

Hago esta introducción para situarnos en el lugar, los acontecimientos y las consecuencias. El gobierno de la India, con 1300 millones de habitantes, se ha propuesto tomar medidas para avergonzar y erradicar la ancestral costumbre de defecar por todos los lados, menos en baños y retretes. En ese país hay ya mucha gente que ha dejado atrás la pobreza pero no el hábito de bajarse los pantalones en cualquier lugar. El gobierno lo tiene difícil, muy difícil. Los anuncios de televisión y vallas publicitarias hurgan en el contraste de ser un país emergente con la mayor economía en movimiento, en donde hacer las necesidades al aire libre es la norma habitual en la mayoría de pueblos y extrarradios de las ciudades. Mis amigos comprobaron desde un tren como en los arrabales de la capital, a primeras horas de la mañana, había legiones de hombres en cuclillas abonando la infecta tierra de las afueras. Que por mucho abono que le echen tan solo brotan los diablos. Horas más tarde es el turno de “ellas” que, en la misma posición, siembran de mierda el ambiente. Y hablo de hectáreas, no de un rinconcito tras una derruida pared. Con el objetivo de dar fin a las mega cagadas indias, el gobierno ha construido millones de aseos repartidos por el país, para dar por terminada esta costumbre en 2019. No creo que el lema machacón que han ideado pueda limitar una liturgia de miles de años; “Solo el hábito de usar un inodoro es un progreso real”. Al menos en la India rural.



Actualmente debido a ese progreso no tan incipiente, se da el caso de que casi todos los defecadores tiran de Smartphone durante su alivio. Se venden millones de televisores, neveras y motocicletas, pero en casa, sin aseo y las vías del tren a rebosar de infectas y pestilentes boñigas. Tener un aseo en el hogar sigue siendo considerado impuro por muchos aldeanos. Al menos la monarquía francesa se cagaba en el trono recibiendo a emisarios y diplomáticos en Versalles, pero un lazarillo bajo el trono retiraba los excrementos y limpiaba el culo del monarca. Eso si no se orinaba sobre la paja que cubría el suelo mientras dictaba cartas cortesanas. No les quedó otro remedio que inventar el perfume, Versalles, en toda su grandeza, olía a corte de marranos.

Ya lo han intentado otras veces en la India, pero nada. En algunas aldeas con castas antiquísimas los hombres obligaron a las mujeres hacer uso de los inodoros de la calle, con el velo y el sari puestos. Ellos no. No quiero imaginarme a que debían oler los saris, y los efluvios de los hombres provenientes de unos calzones entre podridos y momificados, me nublan el pensamiento. Me alegro de no haber compartido aquel viaje, y no porque sea muy escrupuloso, sino porque, conociéndome como me conozco, ya me veo tomando un bañito en el Ganges y verme rodeado y acosado por vacas sagradas más muertas que vivas, roídas por los infectos insectos, perros podridos y ciento veinte toneladas de churros varios balanceándose al son de un Sitar, que es su mega guitarra. Exxx!


Para concluir, miren, ya sé que la gran cagada no es un título para un artículo, y les pido excusas, pero…cómo lo podríamos titular?

dimecres, 7 de setembre del 2016

DIÓS HIZO A LA PATATA?

Semana de transición, pocas novedades a reseñar, o sea, siguen cruzando los vientos y peinando a contrapelo este desbarajuste y devastado país al que algunos llaman marca España, como podrían llamarle marca Citroën. Ayer martes, la fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, Agustina Madrigal para Pilar Rahola, cogió la escoba de dar escobazos para repartir candela a los díscolos independentistas en un solemne acto con motivo de la apertura del año judicial. Al parecer, cosa seria, no tonterías como la Diada en Catalunya. Un servidor, que es lego en cuestiones de legalidad y formalismos de cintura para arriba, le pasa algo parecido a Rahola, en menor medida porque soy más tonto, y es que no he comprendido muy bien el discurso de la Sra. Fiscal. Dice textualmente que “la ley está por encima de todo y los que la incumplen ponen en peligro la democracia”, “la Fiscalía actuará por todas las vías (recuerdan…”No les vamos a pasar ni una”) “La demagogia de las fuerzas independentistas que contraponen legitimidad democrática y legalidad constitucional”. Es curioso que en un acto de gran importancia de las estructuras de Estado, se emplee tanta dedicación a Catalunya, casi que es un honor y todo.



Pero a ver, a ver, en primer lugar el máximo interés en Catalunya es celebrar un referéndum para poder saber de una vez cuantos jugadores tiene cada equipo. Petición que no hace Antoñito el Albóndigas sino el 80 % de la población catalana, y dentro de ese porcentaje hay la tira de jugadores que no quieren participar de la Independence Catalonien league, pero quieren manifestarlo mediante voto (y urna, claro). Estos no son independentistas, pero por exigir un referéndum también entran en el vestuario de los amenazados, los proscritos, los menos democráticos de España. Ya me estoy liando, casi que ya no distingo entre buenos y malos, autoritarios y demócratas, leyes o sociedad, sumisión a las leyes o son las personas las que hacen leyes, acomodarse a la ley o acomodar la ley a la sociedad. Exigir más democracia mediante el voto o prohibir que la gente pueda expresarse. Ya digo, se me cruzan las neuronas.

Es normal que una fiscal general haga un discurso con tanta pólvora política? No lo sé, soy un palurdo. Cuando se dice que la ley está por encima de todo y los que la incumplen ponen en peligro la democracia, a qué nos estamos refiriendo? A hacer concentraciones mastodónticas por todo el territorio en un ambiento reivindicativo, festivo, familiar y carente de incidentes (como no sean de importación) o tener ministros y directores Antifraude que conspiran para destruir la reputación de adversarios políticos. Convocar a la población a un referéndum de cartón piedra, con urnas de cartón o enviar altos cargos a Andorra para amenazar a la banca con el fin de que suministren información de políticos catalanes. Ya digo, soy corto de luces y no sé discernir, es lo que tiene ser catalán, no entendemos, no somos solidarios con el país, no insistimos para hablar, negociar, acordar, no hemos seguido durante años estrictamente la ley. No hemos colaborado con los gobiernos de España para poder crear mayorías en tiempos de vacas flacas, dando una manita. No hay una cascada de artículos de nuestro Estatut que han sido suspendidos por el Constitucional, habiendo sido copiados por el andaluz y no recurridos.


De verdad, lo juro, llega un momento que ya no sé si Dios hizo al hombre o el hombre surgió de una patata. Da igual, alea jacta est, que diría un estirado presuntuoso como yo. Me pregunto si no estaremos todos un poco locos, las cosas tendrían que ser más sencillas, más fáciles. Si en toda la Europa civilizada, por poner un ejemplo, existen decenas de países con gobiernos de coalición, por qué resulta impensable en la marca España. Si en esos mismos países se dialoga y se discute hasta la saciedad todos los quebraderos de cabeza que origina la acción política, por qué en la marca España se sacuden el muerto de encima y lo pasan al Tribunal Constitucional? Acaso han perdido el habla, Sr. Rajoy?