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viernes, 3 de febrero de 2017

ESTO SE DESMORONA

Dentro de un par de días Catalunya pasará por el trance de ver juzgado por la justicia española al ex presidente Mas, dos miembros de su gobierno y algo más adelante al consejero Homs. Y en fechas también cercanas, a la presidenta del Parlament de Catalunya. Bien, todo ello es un caso insólito en las democracias occidentales que, sin entrar en detalles, nos pone ya directamente en antecedentes de qué clase de estado es el que tenemos. Me resulta cansino y casi inocuo resaltar el por qué Catalunya es la locomotora de España en todos los sentidos imaginables y la más europea y moderna de todas las regiones peninsulares, al igual del porque España sigue regida por conceptos anticuados con una visión decimonónica de la política.

Se trata de malversación de las arcas públicas, de descuido en la gestión de gobierno, de no cumplir sus compromisos económicos con el estado? No, nada de eso, el delito a perseguir es haber convocado a la población a un referéndum NO vinculante, o sea, disponer las urnas para que la gente pueda votar, qué es la esencia más pura y cristalina de la democracia. Ayer Barcelona despertó tomada por 250 guardias civiles para llevar a cabo una de las obras preferidas del gobierno español: la prueba o el castigo del telediario. Haber citado emisoras de televisión y radio, antes que a los mismos interesados, para que todo el mundo pueda presenciar lo mala que es Catalunya. A mi estas ocurrencias siempre me recuerdan a Rajoy de turné por España con sus mesitas y banderitas, recolectando firmas en contra del estatut de Catalunya, que terminaban siendo un voto contra Catalunya. La secular, perenne y recurrente catalanofobia. Que nadie olvide que la fobia contra Catalunya hace tres siglos que permanece intacta y en el candelero. Aunque en los últimos tres decenios se haya incrementado.



A mi modo de ver España es una nación acabada, un tremendo cortocircuito está fundiendo los plomos uno tras otro. Su deuda exterior es tan desorbitada que ningún economista reconocido pondrá en duda que esa deuda es impagable, no se podrá devolver nunca. Con la dependencia que ello supone de directrices externas; Europa reclama su dinero. A nivel de organización administrativa es un verdadero desastre, predomina el clientelismo, el amiguismo y el tapa bocas. Rancios hábitos. El bipartidismo que ha existido, o existe con distinto barniz, es el lastre más ruinoso que ha podido sufrir España en aras a su progreso. Da igual P.P. que el PSOE, políticamente son garbanzos del mismo garbanzal. Impera el dominio castellano y sus élites de toda la vida para no moverse ni un ápice de lo que ha sido durante tiempos inmemoriales. Todo sigue igual, recaudan de tres pequeñas regiones del país y subvencionan al resto que se sienten contentos y agradecidos, teniendo a andaluces y extremeños de palmeros eternos. Llegado el caso, improbable, de que España no tuviera las tres regiones productivas y paganas, quien le pondría el cascabel al gato para que las que siempre han vivido de la subvención se pusieran manos a la obra? Difícil, muy difícil.

Como problema añadido hay las televisiones oficiales, y privadas, y la mayoría de prensa que casan perfectamente con este estereotipo de la España bullanguera y cutre, casposa ya hoy. Les conviene no mover un dedo y alimentar la clientela con la televisión más bazofia y arrastrada que uno pueda llegar a imaginar. Delirante. Como decíamos al principio, ayer el show catalán llenó de gozo a la mayoría de la piel de toro, y cuando no, será el caso Pujol. Que por cierto creo que somos los únicos interesados en que se descorra el velo y sepamos qué hay de verdad de una vez por todas. Pero la alegre España seguirá queriendo ignorar que Bankia, Noos, financiación Barcenas PP o los eres andaluces son casos equivalentes a diez mil Pujol, pero eso no les cuenta. Por no hablar de las andanzas del rey emérito y sus “extraños” gastos a cuenta del erario, nosotros.


No pasa nada, Spain is different. Y los díscolos y molestos catalanes dicen que quieren marcharse de todo este lamentable embrollo, Y digo yo, por qué?
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