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miércoles, 2 de marzo de 2016

YES SIR, YES

Las consecuencias de una salida de la UE mediante un referéndum –palabra temida en España-  en  Gran Bretaña, tendrían consecuencias, sin duda. Consecuencias devastadoras para determinados países de la Unión Europea por la transcendencia económica que supondría la desaparición de un gigante, con contribución neta a las arcas de Bruselas, y también para los propios británicos. En concreto, si abandonara la UE no es menor la circunstancia de que el 50% de su comercio se realiza en Europa y que durante los últimos 20 años la parte del león de inversión extranjera directa procede de América del Norte y de Asia como plataforma de entrada en el mayor mercado del mundo. Su contribución a la UE es de 11400 millones de euros.

De otra parte, algo que pone los pelos de punta en Bruselas, sería el efecto dominó que causaría en otros países en los que no acaban de ver con claridad esta permanencia y subordinación  a un escenario legislativo que mengua la soberanía de los estados. Ya veremos, los ingleses comen aparte y sus decisiones son imprevisibles. De momento la población parece estar dividida en dos segmentos muy igualados. En última instancia el referéndum del próximo mes de junio nos sacará de dudas. Es obvio destacar que tanto Escocia como Irlanda les ha faltado tiempo para manifestar que en caso de que Inglaterra se excluya de la UE, ellos solicitaran de inmediato un referéndum para independizarse de la British.

¿Cómo se ven en España todos estos movimientos lejanos pero tan cercanos a la realidad de todos? Sin pretender generalizar creo que aquí hay para todos los gustos. Aparte de Cataluña, Levante y zonas del Norte, donde siempre ha habido una tendencia y buena disposición hacia todo lo europeo, sobretodo en Catalunya, y hablo de historia, cultura, idioma, balanza comercial, arte o turismo, en el resto son tan europeos como yo aficionado a los toros. Aquí también comemos aparte como los de la city, pero por impuntuales, egoístas, envidiosos e ignorantes en proporciones colosales.

No hay más que ver las imágenes retransmitidas por televisión en las que se ven políticos españoles “dialogando” con líderes europeos, para darse cuenta de la importancia que les merecemos, las expresiones que manifiestan y los gestos de complicidad que simulan sentir. Fuera del retorno de la deuda contraída con la UE, que jamás será devuelta, España les importa una verdadera higa. No se pierdan por nada del mundo, para situarse bien situados, los rostros de Donald Tusk o David Cameron haciendo un aparte y concediendo tres minutos a Mariano Rajoy repartiendo sonrisitas y unos sonoros “yes sir..yes”, y les aseguro que el sentimiento de vergüenza ajena, alerta, les puede provocar escozor íntimo. Qué aporta ¡esta gran nación, la más antigua del mundo! a la Comunidad Europea? Nada, a lo sumo peticiones de money.



“Catalunya pide y Extremadura paga”, recuerdan esta letanía? “No voy a permitir que se rompa España, ni pacto fiscal ni privilegios para Cataluña”. Les suenan estas palabras? Pertenecen a José Antonio Monago y Susana Díaz, presidentes de Extremadura y Andalucía. Dos regiones nada europeas que se sepa, subsidiadas permanentemente por la UE y por un trato fiscal español discriminatorio, que penaliza las regiones más activas en favor de las menos dinámicas. Bien, pues estos políticos harán campaña en su momento a favor de la permanencia de Inglaterra en la UE, porque de no ser así se reduciría muy sensiblemente el flujo de recursos provenientes de Europa. De ahí la importancia trascendental del futuro referéndum de las islas. Y si en el caso de Valencia, Baleares o Catalunya, la contribución al erario ya es asfixiante, qué será lo que se les ocurrirá a estas regiones receptivas? Otra vuelta de tuerca al espolio fiscal?


Volverá a decir la Sra. Díaz que ella no permitirá, que se opondrá, que intervendrá, que mediará si se trata un pacto fiscal con Catalunya. Y el Sr. Monago seguirá atendiendo nuestras peticiones, nos volverá a pagar la ronda? Ya sé que mucha gente no lo compartirá, y lo siento mucho, pero de no haber un vuelco político en el estado español, un reset absoluto en todos los niveles de la Administración, Constitución incluida, esto no hay referéndum que lo arregle. Y para seguir con esta indefinición y maltrato, miren, ancha es…Europa.
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