lunes, 29 de octubre de 2018

CINCO HUEVOS FRITOS Y UNA CROQUETA


Apenas hace una hora que he llegado a casa, un poco cansado, pero con optimismo. Caramba, treinta Y cinco minutos de la estación de Sants hasta aquí, bien, hasta aquí no, hasta la estación del AVE, y veinte minutos más con el coche hasta aquí, ahora sí. En el tren venía mucha gente con destino a Madrid Puerta de Atocha. Buena gente, medio adormilada y sin rastros aparentes de aflicción o mal humor, para el repaso que sufrió ayer el equipo de sus amores, el Real Madrid, "De las glorias deportivas que campean por España, va el Madrid con su bandera limpia y blanca que no empaña, ¡Hala Madrid ! ¡Hala Madrid! ", dice su himno.

Ya hacía días que, en toda Cataluña, incluida la capital de la futura república catalana, se respiraba un ambiente extraño, expectante, temeroso. Ya sólo faltaría que ahora que se cumple un año de la paliza a la rebelde población, más la ausencia justificada del santo patrón de todas las pelotas habidas y por haber, San Messi, vinieran Sergio Ramos y compañía, y nos pusieran un culo como un tomate. O nos hicieran tragar la roja barretina y lo de más que un club. Cabe decir que, al principio, en el túnel de vestuarios, tierra de nadie, se prodigaron los abrazos, besos y palmaditas en el culo entre los dos contendientes. Virgen de los Remedios, pensé, echándome mano a la cartera, pero qué coño de besos y miradas comprometidas, ¡vergüenza y tronío es lo que ahora toca!


La verdad es que la ficción volvió a superar la realidad. ¡Virgen del Perpetuo Socorro! Sólo empezar ya me llegaron los efluvios y las maneras del futuro consejero Piqué y sus compañeros de la zaga. Qué manera de ligar los toques, qué transversalidad, que ganas, hambre de gloria. Los de más que un club iban tejiendo, no un macramé, sino una manta, la manta de goles que les clavaron. Se oía esto no es un encaje de bolillos, es de golillos.

El trascendental momento que estábamos viviendo era inversamente proporcional a la cara que lucía Florentino, jobar, qué semblante más acurrucado y constreñido. No sé lo que le pasaría por la cabeza, pero seguro que nada bueno. No quisiera estar en la piel de Lopetegui, más que nada porque no me arrancaran la piel a tiras. Al inicio de la segunda parte, aquello ya empezaba a parecer el día de las porras y corredizas. Pero los chicos echaron mano del pecho y mellizos y ya volvíamos a estar en Bruselas. El mejor defensa del mundo y parte del planeta Venus, Sergio Ramos, inició su retórica académica para hacer patente su disgusto dirigido a Piqué. Quiyo, ya empesamo a habla en catalán coño. Manía de desir gol. Te he dixo mil veces que se dise goo! Que etamo en Ejpaña, joee!

Bueno dejemos las anécdotas, ocupémonos de lo serio, de la sustancia, del tuétano. El aspirante a consejero Suárez tenía un hambre a prueba de los hermanos Roca. Tres veces agujereó las redes merengues, bajo la tierna mirada de San Messi, que compartía su localidad con dos niños y el yeso de su brazo. Incluso me pareció que le enviaba una bendición. ¿Juega mejor el Barça sin Messi? Mejor que me calle y no me meta en líos. Quiero destacar el último gol, obra de Arturo Vidal, indio Sioux de los Andes. Uy, pero en los Andes no hay Sioux. Bien, es igual, remató de manera contundente con aquel hacha que lleva incorporada en su cráneo. Qué placer, qué gusto, qué manera de secar el merengue. Otro que también optará a algún cargo popular.

Enhorabuena y felicidades a todos los muchachos del más que un club. Tarde de gloria y de sueños republicanos. Cinco huevos fritos contra una croqueta es un ágape que quisiera compartir con todos ustedes mucho más a menudo.


sábado, 13 de octubre de 2018

DEME ALGO, POR FAVOR.


Según leo en los papeles, el gobierno español, el estado español, se ha gastado 670.000 euritos en el desfile militar de ayer, festividad de la Virgen del Pilar, día 12 de octubre. Algo así como 112 millones de la pírrica moneda anterior. Evento un tanto deslucido por la lluvia. En ese día se aprovechan los corritos de gente para tomar el pulso a la política española. O sea, se habla de Catalunya por encima de todo. Ternos vistosos para los hombres y modelitos con firma para las damas. Una vez concluido el acto militar, el Rey ofrece una recepción que, en este caso, acogía a 1500 invitados. Se supone que los canapés, el vino español y todas esas zarandungas dieron lustre al momento. Pedro Sánchez en su primer desfile militar como presidente, se llevó todos los sapos y culebras coreados por la derechona más casposa y reaccionaria de las Españas. Ya se sabe, aquí el término medio no existe, o te lamen el culo o te despellejan. Mi ignorancia me induce a pensar en la necesidad de celebrar estos fastos que, a fin de cuentas, siempre son para los mismos. Porque a nivel estatal 670.000 euros son una bagatela, pero menos bagatela sería si los beneficiados fueran comedores escolares o personas en situación de abandono y riesgo social, que no son pocas.

Siguiendo con la lectura de papeles me apercibo de que las cosas no están nada bien. Un sudor frío me abraza la espalda y, por un momento, siento verdaderas náuseas. Resulta que después de dejar atrás la terrorífica crisis de siete años, la mayoría de países que conforman la Comunidad Europea, siguen teniendo el mismo nivel de vida, Pib, de antes de la crisis, y algunos lo han mejorado. De esos 28 países que son la Comunidad, La República Checa y Eslovaquia, siguen liderando el grupo, como antes, seguidos de Finlandia, Dinamarca, Francia, Países Bajos, etc. España, antes de la crisis, figuraba en el puesto 23, y en la actualidad ha descendido al 25. Tan solo seguida por Letónia, Estónia y Rumanía. En resumidas cuentas, seguimos siendo la cola de Europa, en casi todo.


Sí que tenemos una red ferroviaria de alta velocidad de las mejores del mundo, aunque adolece de un curioso estigma: es deficitario hasta las meninges. El único tramo que se encuentra en el umbral de estabilización, no de beneficios, es el de Barcelona-Madrid, aun siendo los precios de los billetes más caros que en la mayoría de tramos por España. Tramos en los que sube una persona en una macro estación en medio de la nada, y baja otra. También es cierto que fabricamos o compramos submarinos, que no hay donde amarrarlos, tanques, aviones de combate, misiles, armas de todo tipo que, como todo el mundo sabe, prestan un gran servicio a la población. Sin contar los enormes costos de una emigración subsahariana absolutamente descontrolada y acogida con una batería de facilidades y prebendas que en muchos casos no disponen de ellas ni los propios autóctonos.

En España un 14’5% de la población hace más de tres años que se encuentran en una situación de penuria.  Las prestaciones de garantía de ingresos resultan claramente insuficientes. Tenemos tantos pobres como Rumanía. Según un estudio de la Universidad de Alcalá, un 32’6% de la población, con trabajo, está en una situación de vulnerabilidad económica. Y un 26% está en riesgo de pobreza. Otro 26% de los mayores de 25 años o no tienen ingresos o son inferiores a 536 euros al mes. Y un 3’3% de los hogares españoles no tienen ningún tipo de ingresos. Si añadimos a todo este panorama tan sombrío que una generación perdida la engulló la crisis, no teniendo oficio ni beneficio y que personas de más de cincuenta años perdió el empleo y no lo recuperará nunca más, el balance es patético y ofensivo.

Quizá 670.000 euros para una fiestecita estatal no sea como para rasgarse las vestiduras pero, hombre, quizá sí para que alguien se sonroje.

martes, 2 de octubre de 2018

EL PEQUEÑO GIGANTE DE OJOS TRISTES


Súbitamente nos ha dejado. Digo súbita porque Charles Aznavour no tenía de morirse, no estaba previsto, ”Con mi hermana hemos acordado pasar de los cien años”. Le han estafado seis. Tan solo un año atrás triunfó en Bercy, con noventa y tres años, una orejera por si fallaba la memoria y una butaca entre bastidores para pequeños descansos. Nunca claudicó, cayó innumerables veces y se repuso otras tantas. Carne de escenario, compositor, de buena pluma y un timbre de voz que le sobrevivirá. A tres generaciones amamantó con su voz rota, sus más de mil doscientas canciones en repertorio preñadas de vida cotidiana. Ciento ochenta millones de discos vendidos en cinco lenguas. Adoraba las lenguas, al contrario de aquí. Y un buen puñado de películas entre las que destaca Tirez sur le pianiste, de Truffaut. Y premiado con un César.

Hace una semana me encontraba pateando el Barrio Latino en Paris y lo ignoraba. Ahí nació en 1924 el pequeño genio. Los inicios en el escenario fueron duros y largos. Con 22 años es descubierto por Edith Piaf y se lo lleva de gira por América. El pequeño cantante de voz extraña seduce a la diosa de la chanson. De regreso a Francia se convierte en regidor, telonero, secretario, chofer, confidente y autor de alguna de las canciones de la diva. Se dice que también ejerció de maestro de ceremonias de su alcoba. Así mismo también escribe algunas canciones para Gilbert Becaud. Je m’voyais déjà, la historia de un artista fracasado lo catapulta definitivamente al estrellato, en 1960. Se prestó, en muchos casos desinteresadamente, a cantar duos: Ray Charles, Sinatra, Toni Benet, Stevie Wonder, Julio Iglesias, Sting, Céline Dion, Johnny Hallyday, Paul McCartney, Streissand o Liza Minelli. Profundamente francés y visceralmente ligado a sus raíces armenias.



Feo y bajito –J.Luna dice que hubo un tiempo en que parecía español-, posiblemente antes de reconstruir su nariz por mandato de la Piaf. Hacía muchos años que dejó atrás su Paris, para irse a vivir a la Provenza, a un tiro de piedra de la Costa Azul y las inigualables fragancias de la banda y sus cálidos colores. Montado en su tractor gustaba de recorrer la finca agrícola y jactarse de su plantación y producción de aceite. Creo que La Provenza y su mansión fueron sus últimos amores de verdad. Sin abstenerse ni un solo día de encerrarse por las tardes a sentarse en su taburete, las manos en el piano y la libreta de las corcheas y familia. Tres generaciones han bailado y enamorado con los fondos musicales del pequeño gigante de ojos tristes. A diferencia de la gran mayoría de cantantes, Aznavour contaba sus éxitos musicales por centenares. Resulta absurdo limitarlo a Venecia sin ti o La Boheme. Sus páginas hablan de alegrías y tristezas, de muchos fracasos, los suyos, y de ingentes triunfos, que también los hizo suyos. Dicen que fue un motor de besos y lágrimas, de halagos y desprecios. “Soy política y poéticamente incorrecto”. Tozudo como una mula para el trabajo, inquieto, nervioso, curioso, algo huraño pero receptivo, “Me encanta lo que hago y siempre que tenga la salud y la fuerza para hacerlo lo haré”.

Adiós, adiós Aznavour, has vivido mucho, pero es muchísimo más lo que nos has dejado. Sepas que no estoy aquí para aprovechar el momento, que, pese a la blancura de mis sienes, sigo tarareando Les comédiens desde aquella lejana década en que tú música se alojó en mi cerebro. Bohémio!

sábado, 15 de septiembre de 2018

MIRANDO ATRÁS.


Pues sí, hoy se cumplen dos meses y medio desde mi último artículo en estas páginas. El tiempo vuela y los acontecimientos se pisan unos a los otros. Llueve, los recuerdos se ciñen a los cristales mojados de las ventanas en forma de letras borrosas. Lo pasado, pasado está. Para qué verter más lágrimas? Nada cambiará, por mucho que duela. Sin embargo cuesta, cuesta la de Dios olvidar según qué. Cuesta tanto, que no se olvida jamás.

No tengo palabras para el verano transcurrido, son imágenes en proceso de maduración. He madrugado, y he subido a mi refugio dejándome hipnotizar por el nacimiento del sol, su asomo enrojecido en el horizonte enmudecía los pensamientos. Mi cuaderno de bitácora, desgastado y medio enmohecido, se deslizaba entre mis manos. Paris dice la primera página. Santo cielo, que mayor me siento, cuantos años han transcurrido. Es mi libro de viajes y también, creo, que es el libro de mi vida. Me decidí un poco tarde, aunque dicen que más vale tarde que nunca. Me conjuré a viajar siempre que se dieran las circunstancias para hacerlo.

En aquel ilusionado y adolescente viaje, Paris mostraba su imponente perfil y la grandeur propia de un país orgulloso. Quedé fascinado. Por unos días olvidé los tonos grises, el blanco y negro de la miseria unida a la necesidad de donde yo procedía. El aislamiento internacional de España nos tenía sumidos en la  ignorancia y el destierro, físico e intelectual. La cultura francesa ahogaba en mi mente las casposas festividades del Corpus Christi, la España cañí, los toros, el Nodo, las bofetadas en el colegio, las películas garbanceras o las palizas en las comisarías. Dice mi cuaderno que posteriormente he vuelto a Paris algunas veces.

Mi bautismo aéreo fue en un viaje a Bonn. Crucero por el Rin siguiendo la ruta de los castillos célebres. Stutgart, Frankfurt y Colonia. Lisboa, antigua y señorial, como la canción. Oporto, deslumbrante. España, de cabo a rabo, y de oreja a oreja. Sur de Francia, ruta de los Cátaros. Palma de Mallorca e Ibiza también figuran en el cuaderno. Florencia, Roma y el calor sofocante del  Vaticano. La Toscana se refleja en mi cuaderno en letras mayúsculas, un lugar para apagarse lentamente. Siena, San Gimignano, Parma, Pisa y Lucca, ciudad natal de mi Dios musical.


Venecia figura en la libreta con un sello confidencial, tengo vivido en la ciudad de los canales un sueño oxidado entre altos muros heridos por la humedad, la niebla y un magnífico trozo de juventud. ¡Dios! Como pasa el tiempo. Mi primer viaje a la ciudad de los rascacielos me descubrió un mundo que nada tenía que ver con el mundo conocido. La vanguardia de lo desconocido, lo máximo a lo que pueda aspirar el viajero ávido de conocer. Cruzar el Atlántico fue la verdadera prueba de fuego en el avión. Ni lo superé ni lo he superado todavía. Dentro de unas horas cogeré el avión y ya me siento intranquilo.
Ámsterdam me cogió por sorpresa, bella, suave, llana. Fantásticos paisajes salpicados de enormes molinos de viento. Rotterdam, nueva y majestuosa. Hitler la convirtió en papilla. Se reconstruyó, impacta su grandeza. Praga, un cuento de hadas, cultura a raudales. Viena, cultura, música y más hadas. Aquí he cerrado el libro, mi indispensable cuaderno de bitácora, sin haber llegado al final. Fiel testigo escrito de mis recuerdos y de una vida.

De lo más reciente todavía puedo rescatarlo de mi memoria, apenas los diez últimos meses. Londres, Londres no es una ciudad, es la ciudad. Descomunal conurbación urbana que precisa de años para medio conocerla. Realmente espectacular. En Berlín, febrero, nos pilló una ola de frío inhumana. Una semana pateando las huellas del holocausto bajo una temperatura de diez y doce grados bajo cero cada día. Para morirse, palabra. Menorca, junio, un paraíso. Cuarenta años  desde que la visité por primera vez. Buen lugar también para perderse para siempre en cualquier lugar de la isla. Posiblemente si han tenido la paciencia de llegar hasta aquí, yo estaré volando con destino a Paris. Hemos empezado con la ciudad luz y terminamos con ella. Ya no llueve, pero el cielo está condenadamente plomizo y amenazante.

martes, 31 de julio de 2018

MOMIAS Y AMIGOS


Señoras, señores, al parecer y según anuncio del gobierno español, se quiere proceder al desalojo, al traslado de los restos mortales de la momia, del dictador Franco. Parece ser que la gran idea de Pedro Sánchez se va a encontrar con una encarnizada resistencia. No se puede pasar por alto que solo un 56’1% de los votantes del PP en Catalunya prefiere la democracia a cualquier otra forma de gobierno, y con respecto a Ciudadanos el 83’5%. Los que no están en estos porcentajes, que son muchos, se inclinan por la NO democracia. Es obvio imaginar que esta encuesta hecha en las Españas, donde la melancolía franquista goza de muy buena salud, el resultado sería escalofriante. Ignoro si el CEO (Centro de estudios de opinión) lo tiene previsto. Si algún día les diera por salir a la calle juntos, ríanse del bloqueo de los taxistas. Han pasado 43 años del traspaso de la actual momia, y perviven privilegios, condonaciones, prebendas y mamoneos múltiples. Eso sin contar las legiones de adeptos que tanto y tanto añoran aquellos grises tiempos. No tiene una explicación lógica ni traducible a la actualidad.

¿Se puede imaginar alguien que en Berlín hubiera un centro en forma de basílica o un moderno rascacielos, da igual, para acoger el peregrinaje de miles de ciudadanos para rendir pleitesía a Hitler? ¿Entra en sus cabecitas pensar que el ministro del interior alemán condecorara a Nuestra Señora de Schoenstatt con la Cruz de Plata, como aquí se concedió a La Santísima Virgen de los Dolores en su calidad de titular de la Real y Venerable cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y María Santísima de los Dolores? Jesús, Jesús, pero en dónde coño estamos. Así no es de extrañar que en ferias, cónclaves de partidos políticos y concentraciones públicas, se puedan ver chiringuitos con material de márquetin alusivo a la momia, y símbolos absolutamente ilegales como la bandera con la gallina. ¿Es realmente España, diferente? Pues mire usted, no sabría decirle, me da que pensar que puede que sea diferente, distinta, la ostia en bicicleta, un grano en el culo, yo que sé. Pero lo que se dice seria, homologable a los países democráticos de la vecina Europa, yo diría que no. Igual estoy equivocado y el grano en el culo soy yo. A saber.


Hablando de granos, Catalunya lidera una huelga de taxistas que ya se ha contagiado a casi toda España. No entro en el fondo de estas cuestiones, todo el mundo intenta defender sus legítimos intereses. Me llama la atención que llevan años poniéndonos de chupa de dómine, mofándose, insultando, caricaturizando, despreciando, y ahora resulta que se unen a la causa de los taxistas catalanes para que no se sientan solos, para darles su calor en la iniciativa. Coño, hemos pasado del “A por ellos” al “A con ellos”. Manda huevos. Pero si somos los que quieren romper España, despedazarla, descoserla, rasgarla, agrietarla. No, ya no, ahora somos amigos para siempre –Friends forever- que diría Julián el de los melones. Hay que joderse. Tanto es así que habrá que buscar espacios para tantos amigos; las timbas de cartas, los colchones sobre las vías del tranvía, las mesitas style camping, las paelleras, los botijos y cervezotes, los juegos infantiles, etc. Ahí es nada ubicar a tantísimos amigos que se quieren unir a la reclamación de sus derechos. A con ellos, se oyen los canticos en la autopista camino de Barcelona. Archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única. Que diría Cervantes. 

martes, 24 de julio de 2018

LINCHAMIENTO INFORMATIVO (O la obstinada desinformación)


Según publica el Consejo de Cámaras de Comercio de Catalunya en su Memoria económica de Catalunya 2017, se ponen de manifiesto multitud de datos que desmontan, hacen trizas, las alarmantes previsiones que durante el último trimestre de 2017 formuló el Banco de España como arma de combate contra el proceso secesionista de Catalunya. Catastrofistas y asfixiantes con una previsión de costos súper multimillonarios para esta comunidad. No se han cumplido, antes al contrario. El gobierno español aprobó un decreto exprés para facilitar el cambio del domicilio social de las empresas con el objetivo de mantener un relato alarmista y que generara alarmismo y desconfianza en el proceso independentista. Vano es decir que la marcha de una sola empresa es una mala noticia. Lo que no se explicó es que los centros de producción y los puestos de trabajo seguían donde estaban. En 2017 cambiaron de domicilio –social- 2536 empresas, y en ese mismo período marcharon 1279 empresas de Madrid, de las que nadie dijo nada. De la misma manera se vendió la falsedad de que la Agencia Europea del Medicamento no se estableció en Barcelona por causas directas de la situación política. Se escogió Ámsterdam y no por ello nadie imputó a Catalunya como culpable de que no se establecieran en Milán o Copenhague que también aspiraban a la elección.


Si algo ha enturbiado la situación económica no ha sido otra cosa que la desatención del gobierno español, el alarmismo infundado y la sangrante desinversión en infraestructuras –que con nuestros impuestos nos pagamos de sobras-. Catalunya tiene el 16’2% de la población de todo el Estado, representa el 19’2% del PIB, aporta el 21’3% de la recaudación total de impuestos y el 25’6% de todas las exportaciones. Por el contrario solo recibe el 13’5% de la inversión pública del Estado. Estamos hablando de datos contrastados, emitidos por un organismo oficial, no del tío Genaro el otro día en la bronca del bar.

Ha habido desinformación, tergiversación y confusión mal intencionada y a niveles de linchamiento absolutamente impropios de un país democrático, si es que damos por supuesto que lo sea. Por demás sabemos que una cosa es la gimnasia y otra coger una pea como un piano. ¿Moler a palos a una población indefensa y terciar para hundir la actividad económica de ese pueblo, son medidas aceptables de un estado de derecho? ¿Podría darse la misma circunstancia, los mismos hechos, en Inglaterra, Holanda o Finlandia, por nombrar unos pocos? Se imaginan –aunque les cueste un gran esfuerzo- que habiendo desavenencias políticas importantes en Alemania con el land de Baviera, se les ocurriera arruinar el land más próspero y coserlos a ostias. Verdad que parece imposible. Pues estamos donde estamos.

Al parecer este 2018 tampoco va mal del todo, de momento. En el primer trimestre el PIB catalán ha crecido un 0’8%, el doble que la media de la Unión Europea y con unas previsiones del cierre anual con un crecimiento del 2’9%. No está nada mal. En veinte años Catalunya ha evolucionado de tal forma que ha girado como un calcetín los datos: En 1995 las ventas a España representaban el 63’5% del total. En 2017 el 64’5% fueron ventas al extranjero. No deja de ser curioso que frente a los miedos, las amenazas veladas y las presiones de todo tipo, no hayan hecho mella en Siemens, Amazon, Nestlé, Facebook, Allianz, Oracle, Mediamarkt i Lidl, que presentan unos muy buenos credenciales vía inversiones en Catalunya para este mismo año. Y Mercadona también.

En ciertos centros de poder europeos se les empieza a colgar la mosca en la oreja. Otra cosa es que por razones estrictamente diplomáticas y de buen vecindario, se maten las moscas en voz baja. Con el cambio de gobierno parecen abrirse puertas con renovado aire, no quisiera equivocarme pero mucho me temo que no será otra cosa que el aire acondicionado de verano. Ya saben, Spain is different!  

viernes, 20 de julio de 2018

UNA DE PESO Y OTRA DE MARISCO



Uno que ya, modestia aparte, tiene las posaderas refritas y certificadas en lo referente a restaurantes y abrevaderos de todo pelaje, se cree en el legítimo derecho de opinar ciertas obviedades. Excepciones pocas y punteras, las hay  –siempre muy caras- el resto, creo yo, no están a la altura de las circunstancias en lo que a costa o litoral se refiere.  Sin generalizar pero hincando el diente, nunca mejor dicho. Precisamente es ahora cuando disponemos de más tiempo para gozar en rascarnos el ombligo o disfrutar de los placeres del buen comer y beber y, porque no, del querer. Tiene razón Marc Álvaro cuando dice que se fomenta el establecimiento del “entra y no vuelvas nunca más”. No hay voluntad alguna para fidelizar, al contrario, casi todos somos tratados de guiris ocasionales. De forasteros incautos seducidos por unas llamativas pizarras o simplemente agarrados por el brazo y embadurnados por bonitas palabras de charlatán de feria. El espectáculo puede llegar a ser decepcionante y preocupante. ¿A qué se debe que paguemos sin rechistar comidas que no responden a unos mínimos de calidad? ¿Por qué aceptamos precios que están hinchados de aire viciado, precios de dos meses para cubrir la precariedad de los otros diez? Mantelerías impresentables o sencillamente rotas, personal rotundamente descalificado, vinos de “la casa” a 14 euros la botella, aceites refritos que convierten las cenas de pescado en auténticas “fritangas”. El café invita la casa –por dios-, si a cuarenta o cincuenta euros por barba nos hemos pagado el café, copa y puro. Se persigue la cantidad, la masa, a tantos platos por hora. ¡Disculpe! ¿Y la calidad? Es que desde esta terraza el cliente divisa todo el puerto y el glamur de ver riadas de gente arriba y abajo helado en mano y sacudiéndose los ardores con resignadas sonrisas y más helados. En la mayoría de casos no veo justificada la cuenta, ni mucho menos. Comenta Álvaro que hoy todo es una experiencia, puede que así sea, en boca de los sabios gastrónomos, pero el asunto radica en que si se trata de una experiencia nefasta o incluso tirana, ¿vale la pena experimentarla?


El mismísimo The New York Times se hace eco del escándalo de los submarinos españoles. La historia comienza en 2004 con la aprobación del presupuesto para la construcción de cuatro submarinos –no sé para qué- por un importe de 2132 millones de euros –no sé para qué- y que tras catorce años de proyecto se ha visto prácticamente duplicado alcanzando los 3907 millones. Ahora la Armada Española –no sé para qué- espera de la flamante ministra que apruebe la financiación para que su construcción no se paralice y el primer submarino pueda sumergirse en el año 2031 –no sé para qué-.

Pero, pero resulta que los señores arquitectos navales, ingenieros navales o quien sea, no se apercibieron de que estos monstruos bélicos de hierro –no sé para qué- tenían un exceso de peso en su diseño de 120 toneladas, que en mi pueblo son 120.000 kgs. Razón por la que dedujeron que estos artefactos se sumergirían en las frías aguas del Atlántico, por poner algo de agua, pero a la hora de emerger, de subir a flote, no subiría ni por arte de magia. No flotaban. No problem dijo alguien, se le añaden diez metros más de eslora –largo- y problema subsanado, peso repartido. Coño, ¡albricias! haberlo dicho antes, Martínez. Ya está señor, flotan y asustan al enemigo. ¡Ostia! Pero si ahora no caben en el puerto –no sé para qué- Y otra vez, No problem, se alarga el puerto.

En resumen, 3907 millones, más el huevo de alargarlos, más asesoramiento americano, no, así no, 14 millones, más 16 millones para dragar el puerto, más 86 millones para arreglar las carracas anteriores y puedan combatir. Adivina adivinanza, a qué no saben quién va a pagar la factura.

Vamos a ver abuelo, ¿de qué montante estamos hablando? Me diga? Qué cuánto costará la inmersión, coño! Ah, pos haber gritao más. Pos ahora de pensión me dan 500 euretes, pero man dicho que me suben un euro más. ¡Jo!